Inseguridad que cambia de lugar
Creo que no se necesita ser muy perpicaz para darnos cuenta de por qué no se toman medidas drásticas contra los delincuentes vinculados con las drogas prohibidas, sea para su elaboración, entrada y salida al país o venta.

Miércoles 14 de Mayo de 2014

Creo que no se necesita ser muy perpicaz para darnos cuenta de por qué no se toman medidas drásticas contra los delincuentes vinculados con las drogas prohibidas, sea para su elaboración, entrada y salida al país o venta. Lo primero que debemos preguntarnos es a quién beneficia que no se tomen medidas para eliminar estos ilícitos. Sin dudas, a los delincuentes. A quiénes votarían estos delincuentes cuando se tenga que elegir gobiernos. Por supuesto, a políticos corruptos. Al ciudadano común ya no lo sorprende enterarse que los delincuentes de distintos ámbitos sean gobernantes, jueces, personal de seguridad, ciudadanos comunes. O que no estén cumpliendo las condenas que dictan nuestras leyes penales. El ciudadano común, laburante, profesional o empresario decente jamás emitiría su voto a favor de un delincuente, salvo que lo haga merced a promesas que lo demuestren como persona de bien, transparente y otras lindezas y luego como todos los políticos que lo han precedido burlonamente nos digan ¿“sabés adónde llevaba la canastita Caperucita Roja..?”. Y si no, para muestra basta un botón: en Rosario han aterrizado tres mil agentes de seguridad de la Capital Federal. Qué se ha logrado con ello. Creo que muy poco o nada, simplemente eliminar búnqueres de poca monta atendidos por criaturas, pero nunca con la intención de llegar a las cabezas principales; búnqueres que en dos horas los levantaban en otro lugar y siguen con el negocio, siempre con el auspicio de la comisaría vecina. Entonces, señores del poder, quiero aclararles que el ciudadano común no come vidrio, come impotencia, engaños y promesas que ningún político tiene intención de cumplir.

Rogelio Rafael Carrero
DNI 6.012.891