Miércoles 03 de Febrero de 2010
La inseguridad no es una sensación, como señaló hace poco el gobernador. Los que salimos a trabajar todos los días para llevar el pan a nuestros hogares y para mantener a toda la burocracia nos sentimos inseguros, indefensos y desprotegidos.Vayamos a trabajar a pie, en colectivo, bicicleta, moto, auto o camioneta, andar por las calles de Rosario es estar a la buena de Dios. Con todo mi respeto hacia su investidura creo que el gobernador Hermes Binner se debe movilizar con chofer y custodios, por eso su sensación no es real. El pasado primero de febrero Rosario amaneció con la portada de La Capital dando cuenta del terrible ataque a una familia de La Plata en el acceso sur y Uriburu. El Ejecutivo provincial decidió incorporar 242 nuevos oficiales para Rosario que patrullarán a pie las principales arterias, parques y centros comerciales, ojalá que tengan mucha suerte, que los provean de chalecos antibalas no vencidos y que el Señor también a ellos los acompañe porque su tarea no será nada fácil. El pasado lunes sólo trabajando en la calle y sin ver ningún noticiero me enteré de que por la zona de Ayacucho y Arijón destrozaron un auto para robarle el estéreo, por Ovidio Lagos al 4600 le sustrajeron la cartera a una mujer y en San Martín y Pellegrini le arrebataron el bolso a un muchacho. Tampoco puedo dejar de mencionar que es una certeza y no una sensación que ya no podré nunca más intercambiar semanalmente algunas palabras con Ernesto Maidana, el playero asesinado el pasado 16 de enero. No es una sensación la inseguridad en nuestras calles, es por desgracia una maldita realidad con la que todos los que trabajamos convivimos y cada día que pasa se potencia un poco más ante la mirada frívola y distante de nuestros gobernantes.
Daniel Ciúffoli,
daniciu@hotmail.com