Inseguridad en el parque
Ante el aumento de los robos y arrebatos la policía montada ha vuelto al parque Urquiza. Bienvenida, pero además, y como una forma de colaboración para solucionar la falta de seguridad en estos espacios, se podría recrear la figura del guardián de plaza.

Sábado 13 de Marzo de 2010

Ante el aumento de los robos y arrebatos la policía montada ha vuelto al parque Urquiza. Bienvenida, pero además, y como una forma de colaboración para solucionar la falta de seguridad en estos espacios, se podría recrear la figura del guardián de plaza. Deberían tener un celular para fotografiar a los infractores de ordenanzas municipales y un handy para comunicarse con la policía si detectan casos de vandalismo, robos o situaciones de inseguridad. Para que la gente los reconozca podrían vestir uniforme, gorra y silbato, imagen y sonido inolvidables para quienes ya hemos deshojado muchos almanaques. Su tarea podría ser diurna, por ejemplo de 8 a 22, por turnos, y también fines de semana y feriados. Durante la noche la vigilancia seguiría en manos de la policía. Para estas funciones podría capacitarse rápidamente a jubilados con magros haberes o bien proporcionar trabajo a desocupados. Preferentemente deberían vivir cerca de la plaza o parque, es decir, ser conocedores del lugar. Según la extensión del mismo será el número de guardianes a destacar. A los espacios verdes hay que cuidarlos entre todos. El gobierno municipal invirtiendo en su arreglo y mantenimiento. Los ciudadanos colaborando con el respeto a las ordenanzas municipales. Y el guardián (o placero) funcionaría como referente entre ambas partes: un custodio de los espacios públicos y alguien al que puedan recurrir los vecinos que los utilizan.

Carlos Alberto Parachú