Inferiores canallas
Como socio de Rosario Central observo con mucha preocupación la situación actual de nuestras inferiores. Es por todos conocido que existe una constante y sistemática descapitalización, sumada a la casi nula llegada de valores juveniles provenientes de nuestra cantera al primer equipo profesional.

Domingo 01 de Abril de 2012

Como socio de Rosario Central observo con mucha preocupación la situación actual de nuestras inferiores. Es por todos conocido que existe una constante y sistemática descapitalización, sumada a la casi nula llegada de valores juveniles provenientes de nuestra cantera al primer equipo profesional. Sólo basta con recordar que la última aparición importante fue la de Angel Di María. A partir de allí, la escasez de nuevos valores propios es moneda corriente en nuestro club. Pareciera que algo extraño ocurriera cuando aparecen valores como Caraglio, Rivero, Abecassis o Boggino, que sin ser grandes jugadores desaparecen del escenario del club. Y no podemos ignorar que para que esto suceda es menester la complicidad de algunos "pícaros", que hacen prevalecer intereses ajenos a los de nuestra institución. En un club de fútbol como Central, los jugadores son la razón de ser, y de ellos depende en gran medida el éxito o fracaso de una gestión. En esta materia nuestro club recuerda años de gloria, ya que supimos ser orgullo y envidia nacional en los años 70, 80, 90, culminando con ese gran equipo del Patón Bauza que llegó a semifinales de la Copa Libertadores y logró un subcampeonato con 43 puntos. Durante estos períodos no sólo formamos, sino que también exportamos a grandes figuras, quienes brillaron con nuestra casaca logrando títulos y concretando hazañas deportivas. Todo esto generó para nuestro club importantes ingresos económicos genuinos, los que fueron desaprovechados infelizmente por las dirigencias de turno. Formadores como Pancho Erausquin, Malleo, Carlos Timoteo Griguol, el Nene Fernández, Daniel Teglia y hasta el mismo Patón Bauza, entre otros, hicieron que nuestras inferiores sean ejemplo nacional y orgullo canalla. Lejos de eso, hoy nuestras divisiones menores están en un retroceso importante, proceso que viene produciéndose desde hace varios años. Y si bien el objeto de estas líneas no es buscar culpables, es tarea obligatoria e impostergable reposicionar al club como captador de nuevos valores, así como promover una planificada formación integral de los futbolistas y la excelencia de su desempeño. En Rosario Central las inferiores son el pulmón de cualquier esquema deportivo-económico, y es imprescindible su reestructuración en forma inmediata. Para ello se debe trabajar en todas las divisiones, desde las infanto-juveniles y amateurs, hasta la profesional. Es prioritario optimizar estructuras humanas y materiales, sustentar un proceso de trabajo que colabore en la formación de los jugadores, optimizar sus capacidades, acompañarlos en su crecimiento deportivo y social, elaborar proyectos de entrenamiento moderno. En definitiva, seducir a los deportistas y a sus padres para que confíen en Central para ir construyendo el futuro de sus hijos. El resultado final será un jugador preparado para la alta competencia, con sentido de pertenencia al club y apto para el máximo rendimiento deportivo. Central debe volver a sus fuentes, ser un club prioritariamente formador y no comprador, que nuestro plantel profesional se nutra de nuestros propios valores y los refuerzos adquiridos sean pocos, verdaderos y necesarios. Por lo tanto, los directivos de turno deben ser inflexibles a la hora de defender nuestro patrimonio. Estoy convencido de la viabilidad de este proceso. Es ésta la única forma de garantizar éxitos deportivos y estabilidad económica con crecimiento. Es ésta la única forma de devolverle a Rosario Central la gloria que su historia, su hinchada y su nombre merecen.

Ricardo Carloni