Inexplicables actitudes (II)
En consonancia con la carta publicada el sábado 10 del corriente, con el título "Inexplicables actitudes" cuestionando el accionar de los diputados Rossi y Larroque, entre otros, sostengo que el escándalo protagonizado por Larroque no tiene justificación alguna, se lo mire por donde se lo mire.

Miércoles 21 de Noviembre de 2012

En consonancia con la carta publicada el sábado 10 del corriente, con el título "Inexplicables actitudes" cuestionando el accionar de los diputados Rossi y Larroque, entre otros, sostengo que el escándalo protagonizado por Larroque no tiene justificación alguna, se lo mire por donde se lo mire. Que Rossi es el mejor publicista del socialismo en la provincia, ya se sabe; ahora bien, que para proteger la carrera política de quien sea se haya dado la victoria de esta batalla al narcotráfico, también me parece una actitud inexplicable. Ahora resulta que el traficante era repostero, el policía malo una víctima del sistema, y los constantes oradores de la función pública incapaces de deponer sus ambiciones en pos de la mutilación parcial de un flagelo que pone en riesgo la salud de la población, su integridad ética y moral, y el desarrollo sustentable de su futuro: los jóvenes. Y esas también son actitudes inexplicables. Ya libres todos, buscarán el modo de reorganizar sus planes para dar cumplimiento a sus objetivos. Pensando 24 horas diarias de qué manera vulnerar la ley, la Justicia, los controles, el orden. Porque es lo único que hacen, a eso se dedican. Los descubriremos, con suerte, cuando ya hayan quebrado el escudo de nuestras defensas. Por eso es que no debemos darnos el lujo de regalarles victorias tal cual si le lleváramos la delantera. ¿Acaso la ética política no nos dice en ningún momento que debe uno sacrificar sus ideales por el bien supremo? ¡Que nos cueste la carrera política si es necesario! Pero que no nos expropien más la vida de nuestros jóvenes y niños, carentes de modelos auténticos, confundidos en la multiplicidad mediática de baja calidad, pero dispuestos a incorporarse a la intelectualidad política de la dinámica de hoy. Después de todo, a veces el hombre encuentra su destino en el camino que eligió para evitarlo.

Guillermo Almada,
DNI. 13.335.262