Jueves 08 de Julio de 2010
En febrero, mayo, junio, julio y agosto están inscriptas fechas que exaltan el sentimiento patriótico de los argentinos. Cuando el almanaque señala julio se destaca el rojo casillero del día 9; entonces pensamos en ese acontecimiento de 1816, sucedido en el ámbito solemne de aquella casona que fue conocida por las siguientes generaciones como la Casa de Tucumán, y que se conserva en la calle Congreso a una cuadra de la Plaza Independencia. Y de independencia, justamente, fue el sueño que había nacido en 1810 y que allí se hizo firme determinación. Determinación sustentada por Laprida, Castro Barros, Santa María de Oro, por citar algunos de los hombres que fueron convocados a tan magna reunión para redactar y firmar la Declaración de Independencia. Ese 9 de julio comenzó a gestarse la epopeya libertadora de San Martín que desde El Plumerillo hasta El Perú fue asegurando la declaración firmada en la provincia norteña, hecha realidad definitivamente en Junín y Ayacucho por las tropas conjuntas al mando de los venezolanos Simón Bolívar y Antonio José de Sucre respectivamente, confirmando el estado efectivo de independencia que consagró para siempre las figuras de San Martín y Bolívar. Cada 9 de Julio se hace imágenes en diarios y revistas; imágenes evocadoras de aquella jornada luminosa. Se avecina otro aniversario del 9 de julio que marcha hacia el bicentenario, sin que el sueño de los patriotas de 1816 se haya cumplido cabalmente; porque la Argentina es independiente políticamente, pero no económicamente. Teniendo un país con todas las condiciones para constituirse en una Nación con un verdadero estado de independencia, sólo falta que a los hombres que conducen su destino, los ilumine el espíritu que alumbró la mente y el corazón de cada congresal que hizo historia en ese cónclave patrio. La gesta del 9 de julio quedó asociada para siempre a la casa histórica de la calle Congreso, en la que en cada aniversario se posan como palomas mensajeras de gloria, los sonidos de bronce de las campanas de Tucumán.
Edgardo Urraco, urracoweb@latinmail.com