Indagan por homicidio al dueño de una casa de fotografía asaltada
Los resultados preliminares de dos pericias colocaron al fotógrafo Carlos Caruso en el lugar de sospechoso de haber ejecutado el escopetazo que mató a Walter Alexis Acuña, un chico de 17 años que con un cómplice entró el jueves a la tarde a robar a su comercio de avenida Del Rosario al 500 bis.

Sábado 14 de Marzo de 2009

Los resultados preliminares de dos pericias colocaron al fotógrafo Carlos Caruso en el lugar de sospechoso de haber ejecutado el escopetazo que mató a Walter Alexis Acuña, un chico de 17 años que con un cómplice entró el jueves a la tarde a robar a su comercio de avenida Del Rosario al 500 bis. El juez de Instrucción Jorge Baclini le tomará esta hoy declaración indagatoria como autor material de homicidio.

Caruso, de 63 años, permanecerá en libertad por disposición del magistrado. Voceros judiciales indicaron que el caso, en base a los elementos que se pudieron recolectar hasta el momento, podría encuadrarse en un homicidio en legítima defensa. Pero aún no hay nada definitivo.

El episodio presenta aristas poco claras. La policía no pudo avalar con testimonios la hipótesis del tiroteo en la vereda. Además, el propietario del local asaltado negó en forma terminante haber disparado la perdigonada que impactó en la espalda del menor. Lo hizo en el interrogatorio policial. El jueves, poco después de ocurrido el hecho, los investigadores realizaron un allanamiento en su vivienda, pero no encontraron ni la escopeta ni ningún otro tipo de armas de fuego.

Esquirlas en el local. Pero a pesar de las dudas, la situación de Caruso podría complicarse ante las conclusiones previas de una pericia balística que determinó la presencia, dentro de la casa de fotografía, de restos o esquirlas de perdigones. También se hallaron casi sobre la puerta del negocio pequeñas manchas de sangre. "El disparo que hirió al menor salió desde el interior del inmueble", indicó anoche un investigador. En esa línea, el funcionario señaló: "no se hallaron testigos que hayan visto un enfrentamiento de balazos en la vereda. Los testimonios coinciden en que ven salir corriendo a los ladrones hacia Lituania, pero no un tiroteo".

En base a esos estudios, Baclini quiere escuchar la versión de boca del propio Caruso. El fotógrafo, que vivió toda su vida en Saladillo y maneja el laboratorio y estudio que perteneció a su padre, enfrentará desde hoy una imputación por homicidio. Ayer trascendió que seguirá en estado de libertad porque no existen hasta el momento pruebas concretas. Por ejemplo, no se halló armas en su poder ni tampoco lo vieron disparar. El juez, a pesar de imputarle homicidio, lo dejará libre si es que no aparecen otros elementos.