Miércoles 26 de Junio de 2013
Tres de las personas detenidas por el crimen de Jorge Currie, el policía del Comando Radioeléctrico atacado a tiros la madrugada del domingo frente a un boliche de la zona sur, señalaron a Brian L. como quien gatilló el balazo mortal. El acusado tiene 22 años y resultó herido en el fatal incidente por lo que hasta anoche estaba internado, fuera de peligro y en calidad de detenido, en el Hospital de Emergencias.
Brian L. fue indagado ayer por el juez de Instrucción Luis María Caterina, quien tras ese trámite giró el expediente a su par Raquel Cosgaya a raíz de que uno de los apresados tiene una causa abierta en ese tribunal.
Además del presunto autor material del homicidio, otros tres jóvenes están detenidos por el hecho. Fuentes allegadas a la investigación los identificaron como Ramón L., de 20 años, quien habría llegado frente al boliche Yamper en la misma moto que Brian L.; Manuel C., de 20 años e integrante del mismo grupo, quien estaba parado frente al boliche; y Alicia L., de 18 años. Asimismo, continuaban vinculados al episodio una adolescente 17 años y otro adolescente cuyos datos no trascendieron. Sin embargo, un vocero del juzgado de Menores Nº3 indicó que en la causa ya no hay menores involucrados.
Sin palabras. Cerca de las 4 del domingo pasado Currie estaba prestando servicio adicional de vigilancia en la disco Yamper de Ovidio Lagos al 4500. Según una fuente de la División Judicial de la Unidad Regional II, a cargo de la investigación, la secuencia del incidente se habría desatado en el interior del local. Al parecer, hubo un altercado a raíz del cual los policías sacaron del boliche a los involucrados. Una vez afuera, Currie fue a identificar a un joven que estaba armado frente al local.
Pero el muchacho, que sería Brian L., respondió a los tiros y eso originó una balacera con otro policía de apellido I. y compañero de Currie que le disparó entre dos y cinco veces. Currie recibió una bala que se le alojó en el cerebelo y finalmente provocó su muerte. Por su parte, Brian L. se tomó un taxi para escapar pero el chofer, al presumir una situación oscura, lo hizo bajar en bulevar Seguí al 3000 y llamó a la policía. Los uniformados lo atraparon poco después mientras caminaba con dificultad hacia su casa en la zona de Campbell y bulevar Seguí. Desde allí lo llevaron al Heca con cinco perforaciones en su cuerpo.