Jueves 30 de Abril de 2009
En una mañana convulsionada, arrancaron ayer en los tribunales de Morón los alegatos de la defensa en el juicio que se le sigue al cura Julio César Grassi, acusado de 17 hechos de abuso sexual agravado, corrupción de menores y amenazas en perjuicio de tres chicos que estaban a su cargo en la Fundación Felices Los Niños. Daniel Cavo, uno de sus abogados, insistió en que el sacerdote "es inocente".
Antes de que llegaran los abogados defensores, e incluso el imputado, seguidores del padre Grassi del barrio Obligado de Hurlingham se enfrentaron con un grupo de evangelistas que se manifestaban contra el celibato y el abuso sexual de menores por parte de religiosos. Hubo corridas y forcejeos y la policía tuvo que intervenir para separarlos.
Antes de ingresar al recinto, Cavo hizo hincapié en la inocencia del acusado al sostener que "los testimonios de los denunciantes han sido desmentidos con la prueba".
"Estoy muy conforme con este alegato, que fue certero y justo", dijo el sacerdote al salir del juicio oral que continuará hasta el viernes 8 de mayo.
Por el contrario, el abogado querellante Juan Pablo Gallego aventuró que el cura hará su alegato "en cuotas para definir si se fuga, se suicida o si acepta salir esposado".