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Imputan a hijos del dueño de una firma de vigilancia

Un fiscal les atribuyó ayer el ataque a Erico Neironi hace diez días. Ellos lo rechazaron y rehusaron declarar. Uno de los dos es policía.

Martes 10 de Junio de 2014

Los dos hijos del propietario de una agencia de vigilancia privada fueron imputados ayer de la agresión sufrida por un hombre de 34 años hace diez días en Alberdi. La acusación de produjo en una audiencia convocada por el fiscal de la causa. Los dos hombres rechazaron la imputación y se abstuvieron de declarar por consejo de su abogado defensor.

Los dos hombres que acudieron ayer a la Fiscalía Regional de Rosario son los hermanos Ramón Walter Sosa y Rodrigo Germán Sosa. El primero es un policía en actividad de la Unidad Regional II, de 37 años, que actualmente está con pedido de licencia médica. El segundo figura como socio de la empresa de seguridad privada Ranger SRL que está inhabilitada por irregularidades desde hace dos años. El otro socio de esa agencia es Rafael Sosa que es padre de ambos imputados.

El fiscal David Carizza los imputó de privación ilegítima de la libertad y lesiones cometidas contra Erico Neironi, un repartidor de correspondencia, que sostuvo que el 31 de mayo a las 22.30 hombres armados que dijeron ser policías de civil lo acusaron del robo de una camioneta, lo persiguieron disparando dos balazos, le rompieron el tabique nasal de una patada en la zona de Rondeau y Matheu, le cortaron la cabeza con un culatazo de arma de fuego y finalmente uno de ellos lo llevó al hospital al darse cuenta de que se habían confundido. Neironi dijo que les probó que era el dueño de la Peugeot Partner que le señalaban como robada mostrandole los papeles que así lo probaban.

Walter y Rodrigo Sosa acercaron un escrito al fiscal David Carizza en la que aportaron una versión contraria. Sostienen que nunca atacaron a Neironi. Walter Sosa admite que lo llevó al hospital en su auto porque estaba herido pero nunca lo agredió."Lo vi a este muchacho en una pelea con otra persona y me acerqué a separarlo. Le ofrecí llevarlo al hospital porque estaba ensangrentado pero el se negaba con mucha violencia. Me decía que estaba tomando vino con un tal Martín y que lo dejara tranquilo. Yo le insistí a llevarlo y al final aceptó", dijo.

Maravilla Martínez. El fiscal Carizza aceptó ayer que los dos hombres que imputó guardan semejanzas con las descripciones que aportó el denunciante sosbre sus agresores. Afirmó que uno de ellos era parecido al boxeador Sergio Maravilla Martínez y que el otro individuo era más robusto y de menor estatura. Ambas referencias con congruentes con los aspectos que ofrecen Ramón Walter Sosa y Rodrigo Sosa respectivamente.

Por motivos previstos en el procedimiento penal, la audiencia de ayer no requirió de la presencia de un juez, dado que los dos acusados llegaron en libertad y en esa condición permanecerán. El denunciante no estuvo presente. Los imputados estuvieron acompañados de su abogado defensor, José Luis Abichain.

Medidas pendientes. La causa ahora pasará seguramente a la fiscalía de Investigación y Juicio. El fiscal que llevó el caso tiene pendiente la rendición del informe del servicio 911 para intentar identificar al usuario que llamó para reportar que en el lugar donde Neironi sufrió la agresión, y mientras ello ocurría, se acercaron dos patrulleros, aunque ninguno de sus ocupantes intervino.

Un informe de la División Judicial sostiene que uno de los dos patrulleros pertenece a la Brigada Motorizada pero que los policías a bordo llegaron y no advirtieron a nadie en el lugar. Lo que investigaba el fiscal Carizza es si hubo una omisión de auxilio de parte de los ocupantes de los móviles. Algo que, sospechaba, podía haberse basado en la influencia que la agencia de seguridad Ranger SRL tenía en la zona de la comisaría 10ª, donde ocurrió el incidente. La agencia privada tenía domicilio en Darragueira al 2000, en la misma calle de la seccional de barrio Alberdi.

En este caso el secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad, Ignacio del Vecchio, señaló que los acusados pertenecían a la empresa de vigilancia.

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