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Impresión 3D: crece la fusión del mundo real con el digital

Con el rápido desarrollo de la tecnología de la impresión 3D se está cada vez más cerca de tener una máquina que puede construir cualquier producto a base de diseños digitales.

Domingo 17 de Noviembre de 2013

Con el rápido desarrollo de la tecnología de la impresión 3D se está cada vez más cerca de tener una máquina que puede construir cualquier producto a base de diseños digitales. El mundo físico y el mundo digital se están fusionando con profundas consecuencias que van a redefinir el concepto de trabajo y de valor advierte Andrei Vazhnov en su libro “Impresión 3D: cómo va a cambiar el mundo”.

   El autor profundiza sobre los usos de las impresoras 3D en la medicina, construcción y producción de comida suelen ser los más sorprendentes de todas las aplicaciones de esta tecnología; sin embargo, señala que imprimir un edificio, una prótesis o una hamburguesa en principio no es muy distinto que imprimir un objeto de diseño, una silla o una mesa —en todos estos casos el proceso de impresión 3D es, en el fondo, colocar material en una configuración determinada por el programa digital— lo que es distinto de una situación a otra es el material que se usa.

   Vazhnov —quien actualmente está a cargo de desarrollo de software en Trimaker que produce impresoras 3D íntegramente en Argentina— estuvo en Rosario junto a Facundo Imas Anania, socio fundador de la firma, para contar cómo esta tecnología va a cambiar el mundo y cuáles son los cambios a partir de esta nueva forma de manufactura.

   Como se pregunta Vazhnov en su libro: ¿qué pasará en 20-30 años cuando para todos sea posible imprimir lo que quieran por tan sólo el costo de la materia prima? ¿Qué significaría tener fronteras o sistemas de transporte en un mundo donde productos físicos se mueven digitalmente a través de internet? ¿Qué valor tendrán las patentes y marcas registradas cuando la copia de un producto físico sea idéntica al original? Las implicancias de la impresión 3D para los gobiernos y las políticas públicas en las próximas décadas serán enormes.

   Imas Anania contó que llegaron a Rosario con mucho entusiasmo porque las primeras impresoras 3D que vendieron fueron en Santa Fe, una terminó justamente para la ciudad y otra para Firmat.

   Trimaker está trabajando desde hace tres años pero recién en marzo de este año se formalizó la compañía y en mayo salieron a testear la demanda del producto con una preventa de 42 impresoras, la Trimaker Beta, de alta resolución y a un costo competitivo respecto a lo que ofrecen los competidores a nivel global.

   “Salimos a buscar clientes vinculados al diseño para que después de haber utilizado la impresora 3D nos ayuden con el feedback y así poder mejorar la versión Beta y nos encontramos con mucha aceptación de los diseñadores industriales que brindan servicios a las industrias”, indicó Imas Anania respecto al modelo que tiene un costo de 25 mil pesos más IVA.

   El referente del mundo de las impresiones 3D adelantó que el 15 de diciembre estarán lanzando un nuevo modelo, casi con el mismo precio pero con algunas mejoras. Además, Imas Anania anticipó que ya comenzaron a trabajar en el desarrollo de un nuevo modelo que podría ser más grande, más rápido y con la posibilidad de combinar materiales y colores que se presentaría a mediados del año que viene.

   Una de las ventajas competitivas de Trimaker es que desarrollan tanto el hardware como el software y esto “es estratégico para el país”, afirmó Imas Anania. “Los que compraron impresoras alemanas tienen muchas dificultades con el tema de los insumos”, apuntó el titular de la firma que cuenta con 12 personas trabajando full time al tiempo que destacó que “el umbral de desarrollo de la impresión depende de los materiales que hoy son plástico y goma”.

   El tema de los insumos el clave y hay un amplio campo por explorar. Trimaker trabaja junto a investigadores del Conicet para desarrollar nuevos materiales, especialmente en los biocompatibles que son los que demanda la industria médica. “Es un mercado más que interesante. Hay materiales biocompatibles en odontología en Estados Unidos pero su uso es cerrado para una impresora determinada y es carísimo”, mencionó el emprendedor que recientemente estuvo en España testeando el mercado europeo y descubrió que las impresoras 3D argentinas son altamente competitivas.

   La internacionalización de la empresa es uno de los ejes que también están trabajando en Trimaker. Recientemente cerraron un acuerdo en Uruguay y en un mes estarán desembarcando los primeros equipos en el país oriental.

   “El crecimiento de la firma este año fue muy grande, superó las expectativas. A principio de año el objetivo era vender 10 impresoras por mes y parecía utópico. Después de esta primera etapa que hicimos con aportes propios estamos buscando la primera ronda de inversión. Queríamos salir al mercado y después buscar inversores. Esperamos en diciembre cerrar algo”, señaló el fundador de Trimaker para quien las oportunidades de crecimiento son enormes por los nuevos emprendimientos basados en la nube.

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