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Imparable serie de falsos secuestros: en dos casos hubo entrega de dinero

Fueron durante la madrugada y las víctimas creyeron que sus hijos estaban cautivos. Hubo un tercer caso que no se concretó.  

Miércoles 29 de Enero de 2014

Eran cerca de las 4 de la mañana de ayer cuando Beatriz recibió un llamado telefónico que la estremeció. "Mamá, me tienen secuestrado, me quieren matar, hacé lo que te dicen", escuchó del otro lado de la línea. Desesperada, la mujer de 69 años obedeció al pie de la letra y minutos después dejaba en la calle casi seis mil pesos en efectivo y otras alhajas. Luego se enteraría que su hijo dormía ajeno a su calvario en su casa de Funes.

Ese falso secuestro del que fue víctima Beatriz fue uno de los tres que trascendieron ayer —dos concretados y uno fallido— en una modalidad delictiva cada vez más frecuente y cambiante. Lo que comenzó cinco o seis años atrás como un ardid de presos para hacerse de un capital en pulsos telefónicos valioso dentro de los presidios parece haber evolucionado a una versión remozada del cuento del tío que ya no se perpetra —al menos exclusivamente— desde las cárceles.

Una versión que en los últimos días se viene presentando de esta manera: suena el teléfono fijo durante la madrugada y un joven que finge ser pariente de su interlocutor le pide ayuda para ser liberado de un secuestro. Si la víctima, literalmente dormida en la mayoría de los casos, da por cierta la situación, minutos después el falso hijo o sobrino le pasa el teléfono a los falsos captores y la historia puede terminar con la entrega de un jugoso botín por algo que jamás sucedió. Algo todavía más paradójico si se tienen en cuenta que en Rosario casi no hubo casos de secuestros extorsivos en lo que va del siglo.

Desesperada. Al menos dos mujeres fueron las víctimas de este ardid, de una brutal violencia psicológica, durante la mañana de ayer. Según señalaron fuentes policiales, el primero de estos casos ocurrió en Buenos Aires al 1400 cuando Beatriz D. atendió un llamado en el departamento que comparte con su esposo. Del otro lado de la línea un hombre que aseguró ser su hijo la convenció de que lo habían secuestrado y minutos después la mujer bajó con seis mil pesos, un par de anillos, pulseras y un brazalete.

Siguiendo las instrucciones de los falsos captores, la mujer fue hasta la cuadra de Buenos Aires entre Zeballos y Montevideo y dejó el botín en un lugar que las fuentes consultadas —la mujer no quiso contar a este diario lo sucedido— no precisaron.

"No vio a nadie, sólo vio un taxi", sostuvo un vocero policial y agregó que luego de dejar el botín, llamó a la comisaría 23ª de Funes para contar lo ocurrido ya que su hijo vive en esa ciudad. Minutos después, personal de la seccional funense le confirmó que su hijo estaba bien. Este falso secuestro fue denunciado en la comisaría 1ª.

En mano. Una anciana fue otra víctima de un ardid similar ayer a la mañana. Según fuentes policiales, fue alrededor de las 7.30 cuando María C. recibió una llamada en la cual un hombre le pedía dinero para liberar a su hija de 37 años.

Voceros policiales comentaron que la mujer de 82 años domiciliada en inmediaciones de Pellegrini y Sarmiento creyó en lo que le estaban diciendo y siguió al pie de la letra las indicaciones de los falsos captores. Así, según los voceros consultados, la mujer logró reunir alrededor de 20 mil pesos que luego dijo haber entregado a "un hombre joven de apariencia humilde".

No compró. El último de los casos conocidos ayer —aquellos en los que las víctimas dieron cuenta a la policía— no tuvo éxito para los timadores telefónicos. También ocurrió durante la madrugada pero al parecer la víctima, un hombre de 88 años domiciliado en inmediaciones de Pellegrini y Constitución, no estaba lo suficientemente dormida como para creer en lo que escuchaba.

Según fuentes policiales, este caso ocurrió alrededor de las 4 cuando Juan A. recibió un llamado a su teléfono fijo. Al parecer, su interlocutor dijo ser su hijo. Le dijo que estaba secuestrado, amenazado de muerte y le pidió ayuda para ser liberado.

Pero algo —tal vez la voz de su interlocutor, demasiado joven para ser su hijo— hizo desconfiar a don Juan. De alguna manera logró comunicarse con la policía al 911 sin cortar la comunicación con los supuestos secuestradores. Entonces el personal policial logró establecer que el hijo de la víctima se encontraba perfectamente en su casa de Rioja al 2700 y ese cuento se terminó antes de tiempo.

Como tantos otros intentos que no se concretan y no trascienden más allá del plano de la anécdota. Es difícil saber cuántos proyectos de falsos secuestros puede haber por día e inclusos cuántos de éstos se concretan ya que no todos son denunciados. "Muchas veces las víctimas, al corroborar que sus familiares no fueron secuestrados y se encuentran bien, prefieren dar vuelta la página y olvidar el hecho sin siquiera denunciarlo", comentaba ayer al respecto un oficial de la policía rosarina.

Recomendaciones

Desde hace un tiempo el gobierno provincial viene emitiendo una serie de recomendaciones para no ser víctima de las estafas telefónicas conocidas como “secuestros virtuales”. En este sentido, se aconseja no brindar ninguna información personal, de un familiar, de actividades que realicen o de los bienes que posean, así como advertir a los niños que acostumbren atender el teléfono, para que no aporten información a desconocidos.

“Más allá de cualquier amenaza que se pueda recibir por teléfono, corte inmediatamente la comunicación. Si es posible, trate antes de anotar el número de teléfono desde el cual lo han llamado. Si no puede hacerlo o si lo llaman desde un número desconocido, corte de todos modos la comunicación telefónica”, es la recomendación del Ministerio de Seguridad santafesino.

También se sugiere ubicar a los familiares o con personas que puedan localizarlos. También contactar enseguida a la policía.

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