Ignorar es una forma de matar
Mientras en el hospital esperaba que me atendiera el médico de los huesos, como diría mi madre, mataba la larga espera mirando en el televisor una publicidad gubernamental donde explicaban lo maravillosamente bien que se atiende a los jubilados.

Domingo 03 de Agosto de 2014

Mientras en el hospital esperaba que me atendiera el médico de los huesos, como diría mi madre, mataba la larga espera mirando en el televisor una publicidad gubernamental donde explicaban lo maravillosamente bien que se atiende a los jubilados. Estaba rodeado de personas tan mayores como yo, portando -quien más, quien menos- su yeso, su corralito o su bastón y una cara de resignación que metía miedo. De pronto, se escuchan lamentos que provenían de una camilla ubicada, hacía mucho, junto a una de las paredes bajo el televisor. Se trataba de una abuela cubierta con una frazada gris arratonado que deja ver una pierna enyesada. No paraba de quejarse y yo, que de camillas sé bastante, comprendí cuánto sufriría la pobre mujer. Porque estar postrado en una fría camilla, angosta, dura y encima sin una almohada, es intolerable. Lo sé porque lo padecí. Pero lo terrible es que nadie se arrimó a preguntarle qué pasaba, rozarle con una caricia o simplemente colocarle una almohada. Las mucamas y enfermeras pasaban raudas como si fueran a cubrir la explosión de calle Salta, que ocurrió hace un año. Podían detener apenas su trote si en el televisor aparecía algún mediático, pero sin bajar la mirada a la camilla. A la pobre anciana a veces el cansancio la obligaba a callar, pero al rato tornaba a sus desatendidos lamentos. En las redes sociales permanentemente veo quejas por el maltrato que sufren los animales, con fotos de perros, gatos, caballos y hasta osos polares. Da mucha pena ver a esos pobres animales abandonados y lastimados. Por suerte existen sociedades dedicadas a defenderlos tanto como a los bosques, el agua, la música folclórica, las mansiones antiguas o el consumo de marihuana. Lindo sería si algún día apareciera, entre tantos reclamos, una foto de aquella anónima abuela en la camilla despintada y sin almohada, y un comentario culpando a los responsables de este impío abandono de persona. Tan solo una vez. ¿Qué nos está pasando a los humanos? Ignorar es una forma de matar sin ensuciarse las manos.

Enzo C. Burgos


Entre todos nos damos una mano

Soy solidario en todo tema de salud, vinculado al Ministerio de Salud (Delegación Rosario) y Hospital Provincial del Centenario (Urquiza 3100), donde están los mejores médicos de la Argentina (profesores titulares de cátedra y servicios adjuntos). Soy presidente del voluntariado reelecto y tengo una trayectoria de 28 años con 18.000 horas de teoría y práctica en ámbito público y privado de salud. Todas las personas que viajan del interior de la provincia de Santa Fe, ciudades o localidades, vienen con un turno programado y no saben si el médico atiende ese día. Nosotros estamos para gestionar su atención médica. Quiero decirles que estarán acompañados si lo solicitan. Tienen que presentar una nota del centro de salud correspondiente para que podemos intervenir sin previa autorización. Nosotros estamos los 365 días del año, mi lema es: “Entre todos nos damos una mano, primero el más necesitado”. Mi teléfono particular y fijo están al servicio de la comunidad, es el 0341- 4638364 y 0341-156247710 y estamos para ayudarlos. Muchas gracias.

Jorge Benzaquén

Los goles que el
mundo necesita

Yo sé que no soy ni un futbolista ni un hincha apasionado, fiel, fanático; vi el Mundial desde casa, por momentos, y a la luz de un Jesús del Corcovado que ve el Maracaná, desde su cielo, sin perder la visión del Medio Oriente y de sus crímenes acumulados, más los “buitres” que aquí se han revelado amenazando nuestro continente. Y lo vi tras las lágrimas brotadas en ojos brasileños y argentinos, entre bailes, protestas y esperanzas, preguntando: ¿cuál es nuestro destino? Y también sé, que he de seguirlo viendo, cuando lleguen aquí nuestros muchachos, que tanto se esforzaron y han sufrido, para darnos destrezas, diversiones, y una lluvia de alientos y emociones, ojalá les brindemos nuestro afecto y nuestra gratitud, nuestro consuelo, porque ellos frágiles son como nosotros y como los germanos de otros suelos. Sólo una cosa les pediría: que pongan su mirada y su confianza en el Cristo del cerro brasileño, porque él también un día, sin desearlo, bebió, gimiendo, un cáliz más que amargo, y fue, por el amor al ser humano y a los más pobres y desamparados. Pero hoy, cuando en mil lenguas y culturas ese cáliz y el pan se multiplican, a la intemperie, en ranchos, catedrales, si dan amor y siembran la justicia, son los goles que el mundo necesita y el gran final de todos los finales.

Federico Pagura,
obispo emérito, Iglesia Evangélica Metodista,
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

El zorro naranja

Se despertó. El sol asomaba. Husmeó con su nariz el perfume del pastito mojado de rocío y se regocijó aún más con esa sensación confortable de sus mañanas. Le esperaba una caminata calentita al sol. Se acordó de la tibieza de sus rayos, abandonó la holgazanería y salió a la aventura. Sus patas pisaron la tierra todavía húmeda por el rocío, estaba blandita, suave. Se tambaleó un poco pero no se acobardó y siguió su paso ágil y decidido. Bordeó el arroyo que estaba en frente, bebió un poco de agua y continuó hacia la alameda para empezar su caminata. Después de unos minutos, escuchó un ruido extraño. No eran los pájaros que lo saludaban con su canto, ni tampoco los bueyes que corrían con su galope pesado y fuerte. Eran unos seres extraños, con objetos raros, que aparecieron de repente matando la calma de su rutina y la paz de sus paseos. Iba a ser puesto en cautiverio para matarlo y comercializar su piel. Encierro, oscuridad, hambre, tortura y muerte. Eso le esperaba al zorro futuro zorro naranja, que no nació naranja. La peor de las condenas sin haber hecho daño alguno. La tortura para satisfacer los caprichos y la soberbia de una ¿diva? Que se vanagloria gustosa de su atuendo manchado de sangre. El animal, además de haber sido despellejado vivo, o electrocutado, no entiende la crueldad y el ensañamiento con su frágil cuerpecito lacerado. Si yo intentase explicarle y el comprendiera mis palabras, ¿Qué le diría? ¿que su suplicio se debe a la estupidez, al lujo por el lujo mismo, a la frustración que produce la carencia espiritual que nos hace llenarnos de cosas que no necesitamos para completar un espacio que la el amor frustrado no pudo llenar? Nada conmueve a la mujer de la televisión, juega con un perrito en su programa, lo bautiza con un nombre simpático y olvida el tormento de aquéllos otros animales que han sido vejados y asesinados para satisfacer su sed de frivolidad y mostrar con desparpajo inmoral su zorro naranja. El zorro naranja, que no nació naranja. En qué nos estamos convirtiendo…. En bestias horribles que con nada se conforman. Que necesitan del asesinato de los animales para realzar una belleza que sólo sirve para incentivar un mercado que conduce al círculo vicioso de consumir por consumir, sin que las consecuencias del sufrimiento de inocentes y el impacto en la ecología importen. Por eso invito con estas palabras, humilde pero enérgicamente a no consumir productos que hayan involucrado en su confección la tortura de animales indefensos. Dasy May Queen se fotografió desnuda en un calendario para concientizar respecto del uso de pieles naturales y el espanto que existe en su elaboración : “si me fotografiaran con otra piel sería cómplice de una masacre” frase para la reflexionemos, que nunca más haya un zorro de otro color que no sea el que Dios eligió para él.

Silvina Alicia Possenti
DNI 22 988 993

Más respeto a los pasajeros

No hay duda de que la línea 141 presta un servicio importante a los vecinos de barrio Ludueña Sur. Uno de los inconvenientes radica en el estado de algunas calles; por ejemplo, Matienzo entre Santa Fe y Urquiza y luego Urquiza hasta Liniers, muy malas condiciones del pavimento; antes Bordabehere entre Carriego y Decretada, pésimo estado del pavimento, sumado a zanjones muy profundos. Esto en defensa de la empresa de transporte y para hacerle cargo a la Municipalidad. Lo que no habla nada bien de la empresa es la frecuencia. Tiene un plantel de choferes que tratan muy bien al pasajero, son solícitos y considerados con las personas mayores. El pasado 28 de julio, a las 18.59 (tarjeta 000324089 – Ch079087-0008-0376#13110), hubo varios inconvenientes. Como ser, más de 30 minutos esperando y el coche llega atestado de gente; aun así paraba en todas las esquinas, luego nos enteramos de que faltaban dos coches anteriores. La gente le hace reproches al conductor, hacen causa común para enojarse llevando al nerviosismo y mal momento a todos. No digo que los pasajeros no tuvieran razones para ponerse mal, digo que no es responsabilidad del conductor, es por eso que hago público mi reclamo para que se mejoren estas situaciones. Por favor, señores empresarios, tengan un poco de respeto, primero hacia su propio personal y luego a los ciudadanos que contribuimos con el mantenimiento de tan importante servicio. Hacer público estas situaciones es más efectivo que el reclamo directo a las autoridades y/o a los empresarios.

Rosa Lipinski

Un legado
increíble

En poco tiempo se cumplen seis meses que mi madre partió a la casa del Señor. Hablar de ella es común denominador de lo que es y representa una madre para un hijo. De lo que hacen y cuánto son capaces de hacer, atravesando fronteras y vallas. También, creo que no hay quien no lo reconozca. Aunque hace unos años, una voz impertinente expresó que el molde con que crió a sus hijos había caducado hace rato, hoy sostengo como nunca que está en mí, más vigente que antes. Pese a que la sociedad es dinámica y no estática, hay moldes que no perecen nunca. Hay hechos, valores y circunstancias, que no son antiguos ni tampoco modernos. Son eternos, realmente. La palabra empeñada, los códigos, los valores, los principios, la educación. También el peso de la solidaridad, y cuánto más, en este presente individualista y plagado de soledad porque “no hay tiempo” para brindarse. El molde de mi madre, hoy para mí, brilla como nunca. Su legado morirá conmigo, y haré lo imposible por cumplirlo, aunque no es tan fácil, como ella sí podía hacerlo. Las capacidades y limitaciones de cada uno, son claras. Mamá, gracias! Por tantos ejemplos y amor. Te amo.

Nora Cardarelli

La deuda externa

Parafraseando a Borges, a la deuda externa podemos considerarla la verdadera Historia Universal de una Infamia. Desde los tiempos inmemoriales del empréstito de la Baring que la Argentina la viene padeciendo. En este sentido, en la actualidad, la presidente Cristina Fernández tiene razón cuando dice que este gobierno, votado ampliamente, ha honrado las deudas que nos dejaron gobiernos inescrupulosos que se burlaron del Pueblo. Ok, pero si es así: ¿no sería hora de amontonar todas las pruebas que se tengan en el Ministerio de Economía, ponerlas en un carro, dárselas a la procuradora Gil Carbó, y que se llegue hasta las últimas consecuencias? No podemos dejar de pagar porque nos caemos del sistema capitalista, okey: pero que alguno de los responsables, vaya preso alguna vez.

Carlos Pistelli
DNI 26.662.392