Lunes 10 de Agosto de 2009
El día que en nuestro país se haga un buen censo nacional, nos encontraremos con que el 20 por ciento son extranjeros de países limítrofes, que escaparon de la hambruna de su terruño. Llama la atención que el Papa y el cardenal Bergoglio digan que es escandalosa la pobreza en nuestro país, cuando ellos son subvencionados por el Estado nacional, y que los recursos para eso salen también de los pobres. Los pobres, cuando compran algo, ya están aportando para que los ministros de la Iglesia tengan la panza llena y hagan cuatro comidas al día. Valoro a los curas de barrio que hacen lo imposible para cuidar y alimentar a tantos pobres. No sólo hay hambre en Argentina, ¿por qué no ponen la mirada en Africa y otros países, donde se caen los niños de hambre y desnutrición? ¿O no ven los canales de TV donde muestran qué está pasando en otros lugares del mundo? El arzobispado argentino, desde que volvió la democracia, se la pasa enjuiciando al gobierno de turno, pero cuando desaparecieron más de 30 mil jóvenes nada se les ocurrió decir. Tampoco hablaron el día que mataron al padre Mujica. ¿Dónde estaban en esos días? Se trataba de un cura que trabajaba mucho en las villas. Los obispos hacen como el perro, que se rasca para fuera, sin mirar hacia dentro. Están para evangelizar y reunir el rebaño y no para criticar.
José F. Cabello
chiton80@yahoo.com.ar