¡Vecinos no aflojen!
Los vecinos que vienen movilizándose contra una posible colocación de cables de alta tensión sobre calle Schweitzer desde la altura del arroyo Ludueña hasta el aeropuerto de Rosario, por parte de la Empresa Provincial de la Energía, señalan que "los niños expuestos a estos cables desarrollan una tendencia a adquirir leucemia, entre otros riesgos físicos".

Martes 01 de Febrero de 2011

Los vecinos que vienen movilizándose contra una posible colocación de cables de alta tensión sobre calle Schweitzer desde la altura del arroyo Ludueña hasta el aeropuerto de Rosario, por parte de la Empresa Provincial de la Energía, señalan que "los niños expuestos a estos cables desarrollan una tendencia a adquirir leucemia, entre otros riesgos físicos". Por ese motivo piden que el cableado sea subterráneo. Estas declaraciones fueron ridículamente refutadas por las autoridades de la EPE, diciendo que el cableado aéreo de alta tensión es inocuo para la salud y que de ninguna manera lo van a hacer subterráneo. Por lo visto, desconocen que los científicos soviéticos descubrieron que el cableado eléctrico es perjudicial para la salud, ya en 1962, después de que funcionaran las primeras líneas de 500 Kw durante varios meses, se investigaron los dolores de cabeza, malestar físico general, cansancios, insomnio e impotencia que empezaron a padecer los trabajadores de estaciones transformadoras intermedias. En 1981 se hizo un trabajo de investigación por parte de un grupo de especialistas internacionales sobre "contaminación electromagnética" y se da cuenta de los resultados de la experimentación con animales y campos electromagnéticos similares a los que genera una línea eléctrica de 400 kilovoltios. La córnea y cristalino oculares, y en menor grado la retina, resultan ser sumamente sensibles: desciende el número de glóbulos rojos y aumenta la concentración de hemoglobina; se producen también alteraciones en el sistema inmunitario y efectos teratógenos sobre el material genético (aparición de aberraciones cromosomáticas). Para el biofísico Andrew Marino y los doctores Robert Becker y Perry, de la Escuela de Medicina del Centro Médico de la Universidad de Luisiana, el cableado eléctrico de alta tensión es desencadenante de diversos cánceres. Estos últimos investigadores han comprobado, además, que 590 casos de suicidio de 1.184 estudiados, correspondían a moradores cercanos a líneas de alta tensión de 50 hertzios. La Universidad de Bristol, Gran Bretaña, en el año 2000 hizo un informe firmado por el doctor Denis Henshaw afirmando que el riesgo de que las personas que viven en las cercanías de una torre de alta tensión o de sus cables contraigan un cáncer de pulmón es hasta un 29 por ciento mayor que el resto de la población. En la Rusia actual, para líneas eléctricas capaces de generar campos electromagnéticos de más de 25 Kv/m, se prohibe hasta una distancia de 110 metros de presencia de todo tipo de edificaciones, paradas de autobús o vehículos, así como el uso de protectores metálicos en la maquinaria agrícola. En 1978, unos jueces en Nueva York fallaron a favor de la población que vivía en una zona de 200 mts. alrededor de una línea de 750 Kv, reconociendo el riesgo para la salud. Las compañías eléctricas tuvieron que pagar un cambio de residencia masivo. Como vemos, las líneas de alta tensión suponen un peligro para la vida al alterar el equilibrio que ésta requiere. Por tanto, procuremos apartarnos de ellas y exijamos de las compañías eléctricas las medidas de seguridad y no dejemos que nuestros sagaces funcionarios de la EPE (que al fin y al cabo son empleados nuestros) a toda costa nos quieran tomar por estúpidos intentando pasar el cableado sobre escuelas, dispensarios y sobre todo un suburbio. Vecinos del barrio San Eduardo, no aflojen, ustedes tienen toda la razón.   Alberto Seoane