¡No, los Andes no!
Cuando vi el nombre Andes estampado en el avión que iba a abordar un sudor frío me recorrió el cuerpo. Esa conjunción (Andes-avión) no hizo más que remitirme a la tragedia de los Andes (1972).

Martes 15 de Febrero de 2011

Cuando vi el nombre Andes estampado en el avión que iba a abordar un sudor frío me recorrió el cuerpo. Esa conjunción (Andes-avión) no hizo más que remitirme a la tragedia de los Andes (1972). En esta ocasión los pasajeros del vuelo OY 578 que debía partir a las 11,10 del lunes 7 de febrero con destino a Porto Seguro desde el aeropuerto de Fisherton afortunadamente no corrieron la misma suerte que aquellos jóvenes uruguayos sólo porque el destino, Dios, los ángeles o vaya saber quién quisieron que dos cubiertas del tren de aterrizaje del avión se pincharan durante el carreteo previo al despegue y no en el aterrizaje. Si no el final hubiese sido trágico. Después de más de 10 horas de intentar reparar el avión con ruedas no aptas, finalmente se canceló y postergó el vuelo. Luego liberaron al contingente. Dos pasajeras no pudieron realizar el viaje al día siguiente porque cayeron en una crisis nerviosa y de pánico. Me pregunto: ¿quién se hace cargo de este daño moral? ¿Dónde están los controles?

María Monti