¡Gracias, vieja!
Cuando el "Grupo Quijote" da las charlas en las escuelas sobre la lucha contra las drogas, hablando con los niños y adolescentes, una de las principales causas que expone es la falta de cohesión familiar, la desestructuración de la misma y la falta de comunicación entre sus miembros. El amor que debería llenar agujeros negros de esas almas, que buscan el placer en otros caminos, está ausente. Mi carta es a esas madres de chicos adictos...

Lunes 19 de Octubre de 2009

Cuando el "Grupo Quijote" da las charlas en las escuelas sobre la lucha contra las drogas, hablando con los niños y adolescentes, una de las principales causas que expone es la falta de cohesión familiar, la desestructuración de la misma y la falta de comunicación entre sus miembros. El amor que debería llenar agujeros negros de esas almas, que buscan el placer en otros caminos, está ausente. Mi carta es a esas madres de chicos adictos. A las que son en parte culpables porque los dejan a su libre albedrío sin guiarlos, empiecen a quererlos como se merecen, con respeto, escuchándolos, estando con ellos, llenándolos de amor y besos. Es lo que reclaman a gritos. Esos chicos le piden amor en vez de agresiones, y toda mamá tiene la capacidad de hacerlo. Sería un gran remedio para esa cruel y mortal enfermedad. A las otras mamás que se ocupan, se preocupan y piden ayuda por ellos, que no cedan, que tengan fuerza día a día para llenarlos con amor. Hay que tapar ese agujero para que la droga no tenga cabida. Y ese chico va a salir. Sin dudas. A la peor de las drogas se la combate con lo mejor: el amor, la valorización, el proyecto compartido, el beso, el cariño. Al resto de las madres que tienen la dicha de que sus hijos no sean adictos, sigan así: están haciendo el trabajo muy bien. Un gran beso para todas ellas. En especial a mi madre, que no hay otra igual, la que aún se preocupa porque no llamo o me sigue cuidando a pesar de sus 75 pirulos. Es el amor único e incondicional. ¡Gracias, vieja!
Sergio Barrile,
sergiobarrile@yahoo.com.ar