¡A nadie le importamos!
Los vecinos del otrora tranquilo barrio comprendido por las calles Uruguay, Pueyrredón, bulevar Seguí y Ovidio Lagos nos volvimos a reunir en un nuevo intento de coordinar acciones para atenuar los gravísimos problemas de seguridad que estamos padeciendo.

Miércoles 31 de Agosto de 2011

Los vecinos del otrora tranquilo barrio comprendido por las calles Uruguay, Pueyrredón, bulevar Seguí y Ovidio Lagos nos volvimos a reunir en un nuevo intento de coordinar acciones para atenuar los gravísimos problemas de seguridad que estamos padeciendo. Aún sabiendo que es un problema de dificil solución y que atañe a gran parte de la sociedad, nos negamos firmemente a dar por cierto que nos tengamos que acostumbrar a ser atacados, sometidos, maltratados, aterrorizados, golpeados y sobre todo abandonados a nuestra suerte por las autoridades competentes: ¡Nadie nos cuida, a nadie le importamos! Todos sabemos los problemas que tiene la policía, pero por acá nos preguntamos: ¿será posible que por nuestro barrio no pase nunca una patrulla? De lo que sea: comando, montada, GUM, policía caminante o lo que mejor les parezca a las autoridades, y así tal vez, sólo tal vez, los delicuentes se desalentarían un poco, y tal vez a nosotros nos darían una tregua. Solicitamos la urgente ayuda de quienes tienen el deber de brindarla; las autoridades competentes deben intervenir, deben asistir al ciudadano, cuidarlo, porque esa es su función. Desde hace ya tiempo tenemos la certeza que en nuestro barrio salir a trabajar, ir a la escuela, hacer las compras, visitar a la familia, guardar el auto, volver de un largo día de la facultad, pedirle una cebolla a la vecina, se ha transformado en una situación de riesgo potencial e inminente. Hacer una cuadra desde la parada del colectivo es siempre una aventura con final incierto. Notamos con espanto que ya nada nos protege. Ni rejas, ni alarmas, ni perros, ni cuidados extremos para salir y entrar a nuestras casas. Asistimos atónitos al abandono al que nos someten los que tienen la obligación de velar por nosotros. No pedimos soluciones mágicas, pedimos lo que nos corresponde en un sistema en que según nos enseñaron, nuestros impuestos (bien pagos y al día) servirían para cuidarnos, educarnos, darnos salud. Esperamos que se hagan presentes en nuestro barrio (que pertenece a la seccional 15), que nos escuchen. Lo pedimos, lo exigimos, es nuestro derecho, no se desentiendan de una problemática que empeora día a día y que puede enfrentarnos a hechos irremediables. Los vecinos del barrio estamos esperando.


María Martone,
DNI. 11.273.170