Lunes 13 de Julio de 2009
No hay nada más importante que hablar correctamente el idioma del propio país. Sin embargo, no está de más aprender un idioma extranjero, por todo lo que aporta para cualquier persona en capital lingüístico y cultural. La lectura es, no la única, una de las maneras apropiadas para el enriquecimiento de nuestra lengua. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, en la manera de canalizar la espiritualidad en la búsqueda estética y ética. El deporte tiende al desarrollo de las virtudes físicas, mentales y sociales. Lo ideal sería que el Estado promoviera y estimulara la práctica de las disciplinas citadas. Pero, ¿es incompatible llevar adelante estos postulados con las necesidades primarias de los ciudadanos de una Nación? No, al contrario, la educación integral de la persona canalizada a través de lo antedicho se puede realizar sin contraponerse a los derechos plasmados en nuestra Constitución nacional: el de la vivienda, la salud, entre otros. En tiempos donde solo cuenta lo inmediato y el presente se transforma en lo único importante sin posibilidades de pensar el futuro o reflexionar el pasado, los idiomas, el arte y el deporte son actividades que nos devuelve la facultad de profundizar la dimensión humana.
Alejo Vercesi,
avercesi@fibertel.com.ar