Lunes 28 de Septiembre de 2009
Al menos 144 personas murieron en la capital filipina, Manila, y alrededores, al paso del huracán tropical Ketsana, que provocó las inundaciones más graves en 40 años.
Como mínimo 50 personas continuaban ayer desaparecidas en la ciudad. En la tormenta tropical que alcanzó vientos con velocidades de 100 kilómetros por hora, cayó más lluvia en nueve horas que en todo el mes.
Las trombas de agua llegaron a superar a las del devastador huracán Katrina en 2005, que inundó la sureña ciudad estadounidense de Nueva Orleáns, aseguró un portavoz militar. En total 337 mil personas tuvieron que huir de sus hogares, de las cuales 60 mil fueron alojadas en refugios de emergencia.
En la capital se vivieron escenas dramáticas. El nivel del agua aumentó tan rápido que miles de personas tuvieron que ponerse a salvo sobre los techos de sus viviendas o subirse a las copas de los árboles a la espera de los equipos de rescate.
Los pobladores se aferraban unos a otros en las calles comerciales para protegerse del agua, que les llegaba a la altura de la cadera. Otros se aferraban a postes o lo que pudieran, en su desesperación por no ser arrastrados por la corriente de agua.
Un 80 por ciento de Manila quedó temporalmente sin suministro eléctrico después de que la tormenta tropical llegara el sábado al país.
El secretario de Defensa filipino, Gilbert Teodoro, aseguró que soldados y voluntarios rescataron al menos a seis mil personas empapadas, que habían pasado la noche sobre los techos de sus casas o sumergidas en Manila y las provincias aledañas.
Cientos de atrapados. Sin embargo, cientos de personas continuaban atrapadas, según demostró el creciente número de llamadas desesperadas que los pobladores hacían a las estaciones de radio y televisión.
La presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, decretó el estado de emergencia, lo que le permitirá liberar dinero adicional para las medidas de rescate. Macapagal visitó, además, algunos de los barrios más afectados.
Una de las zonas más asoladas fue la provincia Riza, situada al este de Manila. Sólo ahí se ahogaron 66 persona, de acuerdo con los datos aportados por el gobernador Casimiro Ynares. l (AP)