Martes 01 de Septiembre de 2015
Miles de refugiados llegaban anoche al sur de Alemania en trenes procedentes de Hungría y de Austria, luego de que la policía húngara dejara sorpresivamente de impedir el acceso de los migrantes a los trenes con destino al oeste de Europa. Hungría es, de los países afectados, el qué más rígido se ha mostrado hasta hoy, erigiendo una barrera fronteriza de alambre para frenar el ingreso de los inmigrantes que provienen de Medio Oriente en su mayoría. Pero Hungría, como evidencia el episodio de ayer, es claramente un país de paso y no el destino final que buscan los refugiados.
En el primero de los trenes salidos de Hungía viajaron unos 400 refugiados. En la localidad alemana de Rosenheim la policía detuvo la formación y llevó a unas 190 personas a un antiguo cuartel para su registro. Otros 200 pudieron seguir viaje rumbo a Munich, capital de la rica región de Baviera. Allí fueron registrados a su arribo en una sala adjunta. Por la noche, otros dos trenes con refugiados llegaron a la estación central de Munich.
El ambiente allí era entre "tranquilo" y "eufórico", comentó un portavoz. Muchos refugiados gritaban a su llegada "Thank you, Germany" (Gracias, Alemania) o "We love you, Germany" (Te queremos, Alemania). Algunos alemanes que estaban en el lugar recibieron a los refugiados con agua y alimentos. La policía estimó que hasta la medianoche habían arribado entre 500 y 600 migrantes a Munich. Algunos fueron registrados directamente, otros fueron llevados en autobuses a centros de acogida.No estaba claro si por la noche estaba previsto el arribo de más trenes provenientes de Hungría.
Según la organización Migration Aid, en las diferentes estaciones de Budapest había hasta 2.000 solicitantes de asilo, porque las autoridades locales ya no daban abasto para derivarlos a algún centro de acogida. Según el Reglamento de Dublín, el estado de la UE al que primero llega el refugiado es el responsable del proceso de solicitud de asilo. La Comisión de la UE advirtió a Hungría que debe cumplir con esta normativa europea y registrar las huellas dactilares de todos los migrantes que llegan al país. Gran parte de ellos proviene de zonas en guerra como Siria o el norte de Irak o de dictaduras como Eritrea. Pero aproximadamente un 40 por ciento proviene de los Balcanes y tiene pocas posibilidades de recibir un permiso de permanencia.
Baviera abrirá hoy el primer centro de acogida para refugiados de los Balcanes. En un antiguo cuartel cerca de Ingolstadt, serán alojados unos 500 refugiados del sudeste de Europa. Allí se intentarán acelerar los procesos, en colaboración con las autoridades. La meta es devolver a sus países de origen lo más rápidamente posible a aquellos cuya solicitud de asilo sea rechazada. Según los pronósticos oficiales del gobierno alemán, este año se espera en Alemania la llegada de 800.000 solicitantes de asilo.
Austria. Miles de personas salieron a las calles de Viena para exigir un trato humanitario y mejores cuidados públicos para los inmigrantes que están llegando al país. Los manifestantes portaban pancartas reclamando "Abrir rutas legales" y "Primero está la dignidad humana". Unas 20.000 personas, según cifras estimadas de la policía, marcharon hacia el Parlamento en la capital austríaca. Grandes sectores de la población sostienen que el gobierno no ha respondido adecuadamente al enorme flujo de migrantes que arriba al país procedente de Siria y de otros países en crisis.
La indignación fue en aumento después de que la semana pasada se hallaran 71 migrantes sirios muertos dentro de un camión abandonado en una autopista cerca de Viena, a pocos kilómetros de Hungría. El gobierno respondió en días recientes transfiriendo refugiados a albergues temporarios.
Los activistas y agrupaciones no gubernamentales que organizaron la protesta de ayer aseguraron que las autoridades deben hacer más para brindarles mejores condiciones a los llegados, para los que exigen cuidados médicos y de alimentación y ayudas en coordinación con ONGs locales. "¡Basta! Basta de muertes, basta de sufrimiento, basta de persecución", clamó el cardenal de Viena, Christoph Schoenborn, en una misa a la que asistió casi todo el gabinete nacional, incluyendo el canciller Werner Faymann, la ministra del Interior Johanna Mikl-Leitner y el ministro de Exteriores Sebastian Kurz. "Está bien admitir que es difícil. Está bien hablar sobre temores y preocupaciones" sobre la inmigración, observó. "Pero no podemos seguir mirando hacia otro lado", instó el cardenal. Los países, las comunidades y los grupos religiosos deberían cooperar "y confrontar lo que probablemente sea el mayor reto humanitario de Europa en las últimas décadas", insistió. Pese a estas fuertes señales de la población civil y la Iglesia católica, muchos austríacos se oponen a albergar grandes cantidades de inmigrantes, lo que hace crecer la popularidad del Partido Libertad, de ultraderecha. Su líder, Heinz-Christian Strache, opina que Austria debería seguir el ejemplo de Hungría y vallar sus fronteras.