Lunes 11 de Julio de 2011
Los mayas creían que los templos tenían una vida propia y "nacían" cuando eran inaugurados y es por eso que se tenía que derramar sangre durante la ceremonia de apertura, dijo el arqueólogo Juan Yadeun. "Estos prisioneros de Copán fueron utilizados durante el ritual inaugural de la segunda etapa decorativa de la cancha para darle «vida» a la estructura", dijo.
David Stuart, especialista en epigrafía maya de la Universidad de Texas en Austin, dijo que el principal propósito de las esculturas era conmemorar una dedicación de la cancha en Toniná el 27 de junio de 696 D.C.
"Según los jeroglíficos de las estatuas, el prisionero retratado en la escultura bien preservada fue capturado el 2 de octubre de 692. Fue mantenido cautivo por varios años antes de ser sacrificado", agregó Stuart.