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“Hubo una sedición policial, no se puede tomar a la población de rehén”

Entrevista. Sergio Bergman afirmó que Jorge Bergoglio "es el primer Papa peronista de la historia". El diputado nacional del PRO calificó como "sedición" el accionar policial en las revueltas policiales.

Lunes 16 de Diciembre de 2013

Bío | Rabino, farmacéutico, escritor y actual diputado nacional por el PRO. Ex legislador porteño por la fuerza de Mauricio Macri. Está presentando el libro de reciente publicación "Un evangelio según Francisco", sobre el nuevo Papa. Es el primer rabino en ser electo para un cargo público en la Argentina

Jorge Bergoglio "es el primer Papa peronista de la historia", aseguró entusiasmado el diputado nacional del PRO Sergio Bergman sobre Francisco, de quien se define como su "discípulo". El rabino Bergman se muestra dolido por las muertes acaecidas en los días de las revueltas policiales, que define como "sedición", y dice que que hay que volver a vivir "en la ley" porque —señala— la sociedad está "cada vez más deteriorada".

—Está presentando el libro "Un evangelio según Francisco", donde se autodefine como un discípulo de Bergoglio.

—Es así, yo lo tomé como un maestro y me siento su discípulo, porque él nos enseñó que la religión no puede restringirse con la agenda que nos imponen. Nosotros tenemos una visión religiosa de la realidad toda, globalización, capitalismo, exclusión, poder, corrupción. Entonces un argentino, que ya era jesuita, que ya incursionó en el futuro de la Iglesia con el documento de Aparecida, que además se hizo franciscano y ahora es coronado Papa, y nos deja estas palabras clave: que él es un pecador, que el verdadero poder es el servicio, que hay que ir a las periferias existenciales, que es intolerable la pobreza, que tenemos que salir a hacer lío, son todas palabras clave, como una Iglesia pobre para los pobres.

—Y alguno le agregaría "y además peronista".

—Eso te lo agrego yo sin serlo. Es es el primer Papa peronista de la historia, porque entre otras cosas el manejo de balcón que tuvo esa noche (al ser elegido) es peronista cien por ciento.

—Volvamos a la situación en nuestro país, ¿qué lectura hace los hechos vividos, tanto de los acuartelamientos policiales como la violencia en algunas ciudades?

—Tengo una expresión de pesar y dolor por las muertes inútiles. Más allá de los culpables que debe dirimir la Justicia, hay una responsabilidad colectiva de cosas. Empezamos a asumir que todos los diciembres va a haber saqueos, que como los docentes paran en marzo, los policías usan diciembre para reclamar. Pero fundamentalmente esta idea cíclica, nosotros estamos reeditando para mal lo que pasó en 2001 que vuelve a la memoria como lo que no asumimos y no aprendimos, donde la política se vuelve a burlar de la sociedad y hoy no hay vocación de la sociedad, no hay pobres que van a robar para comer, sino vecinos contra vecinos para delinquir y estamos cada vez más deteriorados.

—¿Es una crisis de valores?

—La política, la economía y lo social son emergentes de una crisis mucho más profunda que es de valores y de entramado social. Nosotros estamos desintegrados como sociedad y no puede ser que la única red de contención sean las fuerzas de seguridad, ese era un límite que ya cruzamos y tenemos que volver a cosas elementales como es la ley. No vivimos en la ley, en sentido espiritual de estar sujetos a la ley.

—¿Se puede tomar como una sedición policial lo ocurrido, dejar a la población indefensa y los gobernadores negociando bajo esa presión?

—Por supuesto. Hay un vector que nos atraviesa a todos que es la responsabilidad: todos tenemos que responder por estas cosas; y hay otro vector que es la culpabilidad, que corresponde a la Justicia. Acá hay cosas que no se pueden hacer, no se puede tomar a la población como rehén y generar zonas liberadas para una reivindicación que puede ser justa, pero no por esa vía ni por ese método. Lo mismo va a pasar con los gobernadores: la culpabilidad va a tener que ver con los votos y con la decisión de la gente y la falta de previsión, también hay un orden nacional en términos de una crisis general que no se puede subestimar ni utilizar ni a la policía, ni a la sociedad para hacer ajustes entre gobernadores obsecuentes y opositores. Entonces, si nosotros podemos volver a ordenar los mínimos comunes estas crisis las contenemos, y ya hay algunas señales como que los gobernadores se pongan de acuerdo y esas conversaciones son muy relevantes.

—¿La llegada de Capitanich a la Jefatura de Gabinete es una señal en ese sentido?

—Sí, es muy importante. Toda señal que vaya hacia los consensos tiene que ser celebrada y apoyada, pero nunca se los puede subestimar (al kirchnerismo), porque la aparición de Capitanich en la Jefatura de Gabinete es análoga a ese video (reasunción de Cristina) donde yo digo que nos metieron el perro, se llama Simón, pero es lo de menos, para mi es una estrategia de forma y no de fondo porque sigue vigente el "vamos por todo". Ahora vos podés pensarlo pero si lo decís expresamente eso tiene ser revertido retractándote y diciendo vamos por lo que corresponde en el marco de la ley. Capitanich en última instancia es gobernador, pero no da cuenta del desastre de Chaco. Porque cómo podés con la cantidad de plata que recibiste por ser obsecuente tener sometida en la indignidad de la pobreza y la marginación a Chaco y encima recibir como premio que sos candidato a presidente en 2015. Ahora vos preguntas: ¿este nos sirve como jefe de Gabinete?, y, es mucho mejor de lo que teníamos que era un secretario. Ahora lo que tenemos es un gobernador que hace de jefe Gabinete y habla todos los días, invita a los demás a sentarse y esperemos que le vaya bien. El problema es si él tiene mandato y autonomía o es más de lo mismo.

—Ahora las críticas que le hacen a Cristina por el "vamos por todo", a Capitanich o del otro lado a las políticas en Capital Federal de Mauricio Macri, pero todos llegaron por el voto del pueblo y fueron reelegidos por ese mismo pueblo.

—Sí, no tengas ninguna duda. Esa misma adhesión popular, que para mi es una buena señal, es que el 70 por ciento no quiere esto. Entonces si vos que tenés mandato desde 2011 en 2013 el 70 por ciento te dice "muchachos escúchennos" y vos los ninguneás, le ponés camuflaje y en la acción hacés lo mismo, dejando que se incendie Córdoba porque es De la Sota. Porque hay algunos indicadores que son buenas advertencias, un tipo como (el secretario de Seguridad, Sergio) Berni, que no sólo tiene espíritu sino formación militar, cosa que yo reivindico, dijo "vamos ya a Córdoba", y esa es la sensatez de algunas voces que dicen "algunas cosas las tenemos que hacer bien y no podemos hacer más de lo mismo".

—Pero ese 70 por ciento vota opciones diferentes entre la oposición que son menores al 30 por ciento que tiene el oficialismo. ¿Cuál es su mirada para el 2015?

—Los sincretismos extemporáneos para estar en contra de alguien no sirven. Vivimos en la Argentina de corto plazo, tenemos que pasar diciembre, hay que llegar al 2015 que es acotar esa mayoría que hoy tienen, porque en las Cámaras siguen teniendo la mayoría, entonces no tenemos los números para frenarlos pero por lo menos la oposición tiene que ponerse de acuerdo en cuatro o cinco cosas donde tenemos que plantar posición sobre estos límites: Justicia independiente, no puede estar el país sometido al narcotráfico, políticas de seguridad, pero el 2015 no es para la oposición, el 2015 es para las alternativas. Entonces mientras se trabaja para ser oposición en el Congreso otro equipo tiene que trabajar para decirle a la gente qué vas a proponer en 2015.

—¿Macri tiene la opción de llegar la Presidencia en dos años?

—En mi opinión la elección presidencial de 2015 se dirime en una segunda vuelta y Macri va a ser uno de los jugadores de esa segunda vuelta. Falta dirimir, y nos excede, pero el Frente para la Victoria tiene candidatos por competencia y por herencia, (Sergio) Massa es por competencia; Capitanich, (Daniel) Scioli y algún otro lo son por herencia, después tenés el socialismo con el panradicalismo y tenés el PRO como alternativa. Si nadie supera el 35 por ciento de los votos en la primera vuelta, la segunda vuelta dirime alternativas con una volatilidad del voto y no nos olvidemos que muchas veces nuestro futuro político se dirimió por accidentes electorales, no por la linealidad de la construcción de proyectos, y para eso mucho tiene que ver la economía, el ánimo social y otras cosas que esperamos y construimos con Mauricio para que Argentina se encamine a una alternativa más normal. Te diría va a ganar alguien, pero empecemos a construir consensos entre todos, incluyendo a la sociedad civil, para generar agendas como hicimos con el Diálogo Argentino y suscribir algunas cosas para cicatrizar 10 años de confrontaciones innecesarias y de una década que está sujeta a interpretación, no le quiero poner ni ganada ni perdida, porque tenemos la responsabilidad de continuar lo que se hizo bien y enriquecer esta democracia por una República que tiene que volver a funcionar.

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