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Hosni Mubarak será liberado de prisión y puesto bajo arresto domiciliario

Lo dispuso la junta militar que gobierna el país en el marco del estado de emergencia. Un tribunal cairota había aprobado antes su excarcelación.

Jueves 22 de Agosto de 2013

Horas después de que un tribunal penal egipcio decretara ayer la libertad condicional para el ex presidente Hosni Mubarak en el marco de un caso en el que se le juzga por corrupción, las autoridades militares del país ordenaron ponerlo bajo arresto domiciliario "en el marco del estado de emergencia". El primer ministro Hazem el-Beblaui dijo en un comunicado que, en base a medidas de emergencia decretadas hace unos días, ordenó que Mubarak sea colocado bajo arresto domiciliario cuando sea excarcelado después de dos años de prisión. El presidente interino Adli Mansur declaró el estado de emergencia y dio a las fuerzas de seguridad amplios poderes para al menos un mes tras la dispersión de las acampadas de los partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi en El Cairo, que dejaron cientos de muertos.

El «rais», como se lo conoce, había agotado el tiempo máximo de detención preventiva en las cuatro causas que el dictador, de 85 años, tiene pendientes con la Justicia. No obstante, aún no está claro cuándo saldrá de la prisión.

Tras conocerse la decisión judicial por la que se ordenaba su liberación, el diario estatal Al Ahram precisó que Mubarak estaría en custodia durante 48 horas más, plazo con el que contaba la Fiscalía para apelar; algo que finalmente renunció a hacer. El abogado del ex mandatario, Farid el Dib, dijo que su cliente —el hombre que gobernó Egipto durante tres décadas— tal vez sea liberado hoy.

Primavera árabe. Mubarak, detenido en 2011 poco después de renunciar a la presidencia del país forzado por las protestas populares, tiene cuatro causas pendientes: tres por corrupción y enriquecimiento ilícito y otra por la muerte de manifestantes durante las revueltas que se cobraron la vida de 850 personas. El lunes un tribunal decretó su libertad provisional por otro caso de corrupción, vinculado al uso de dinero público para reformar y decorar palacetes privados del clan Mubarak. Pero los jueces, lejos de archivar la causa, la remitieron a la Fiscalía General para que añada nuevos cargos y continúe las investigaciones realizadas durante seis meses. En cuanto al proceso que trata de dirimir su responsabilidad en la sangrienta represión del levantamiento popular de 2011, debe reanudarse el próximo domingo, pero en teoría podría comparecer libre, a menos que la fiscalía presenta nuevos cargos, como ha sido el caso hasta ahora, para mantenerlo en detención preventiva.

El ex gobernante fue condenado a cadena perpetua el año pasado por su complicidad en el asesinato premeditado de manifestantes pero en enero un tribunal de apelación anuló el veredicto y reanudó el juicio.

Su liberación acaecería en una de las semanas más aciagas y sangrientas de la historia moderna de Egipto con un millar de muertos y altercados continuos como la no aclarada muerte el domingo de 38 presos islamistas en su traslado a una cárcel fuera de El Cairo o el asesinato el lunes de 24 policías en el Sinaí. Su salida de la prisión tendrá además consecuencias imprevisibles en la población y las variopintas fuerzas políticas que apoyaron y todavía proporcionan legitimidad al golpe de Estado del pasado 3 de julio.

El ex presidente, enfermo, probablemente no tenga futuro político, pero muchos egipcios considerarán su liberación como la rehabilitación del viejo orden —que subsistió a través del apoyo de los militares— e incluso un posible regreso de la revuelta en favor de la democracia que lo derrocó hace dos años.

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