Martes 19 de Julio de 2011
Estimados lectores me motiva escribir estas líneas lo eternamente agradecido que estoy y la necesidad de hacer público mi agradecimiento. Agradecimiento a todo el Hospital Español, a su director, doctor José Gentilini, a sus equipos de médicos y enfermeras, y en particular al doctor Angel Pravato y doctor Esteban Calabrese. El sentido de lo humano en la atención, la idoneidad y la toma de rápidas y certeras decisiones hicieron posible que la vida, nada menos que de mi querida mujer Natalia y de mi hijita por nacer, Avril Angeles (este último nombre por el médico y amigo que la trajo al mundo) estén hoy a salvo. Esta historia comienza el jueves 24 de junio de 2011 a la madrugada cuando mi señora, que estaba embarazada de 35 semanas, presenta un cuadro grave de salud por el que nos trasladamos de urgencia a la guardia del Español. Internada inmediatamente le diagnosticaron una hemorragia subaracnoidea, enfermedad que ponía en peligro su vida y la de mi hija en camino. Pasamos como familia joven que somos, con un hijo de 6 años, por momentos durísimos, de profunda tristeza y angustia porque éramos conscientes que comenzábamos una batalla con la misma muerte. Lo que nos tranquilizaba y nos daba esperanzas era saber que en todo momento estábamos acompañados y contenidos por un equipo de salud intachable, con vocación a la vida y preocupado por lo que nos estaba sucediendo. Todo pasó tan rápido, el viernes 25 a las 18.12 nació por cesárea de urgencia mi hija Avril Angeles de la mano del doctor Pravato, quien no dudó en esos momentos difíciles y se “arremangó” para hacer lo que había que hacer. Por eso nuestro primer agradecimiento es para vos, amigo del alma, muchas gracias por salvarle la vida. Luego a Avril la internaron en Neonatología. Allí todo el equipo de salud del servicio la sacó adelante. En esos momentos sentimientos encontrados me atravesaban, lágrimas de alegría corrían por mis ojos por el nacimiento de mi hija pero a la vez otras amargas asomaban porque aún Natalia se encontraba grave. Pero por suerte ahí estaba el doctor Esteban Calabrese. Tallado con la misma madera que el doctor Pravato nos brindó y nos indicó todo lo que había que hacer. Natalia salió adelante y después de pasar por terapia intensiva y diversos estudios pudo, al fin, feliz, reencontrarse con su hijita. Al fin pudimos reencontrarnos todos. Por eso, Esteban te estamos infinitamente agradecido, por todo lo que hiciste y por todo lo que sos, una persona íntegra y que como profesional idóneo antepusiste tu “clínica soberana”, lo que marcó e hizo la diferencia para mi mujer. Quiero también agradecer al director médico del Español, el doctor José Gentilini, quien al enterarse de la gravedad del cuadro estuvo con nosotros y junto con los profesionales dándonos la fuerza para seguir adelante, poniendo a disposición nuestra y de los médicos todo lo que fuera necesario. Gracias a todos, a todo el Hospital Español, en especial a los médicos/as, enfermeros/as y mucamas de los servicios de Ginecología-obstetricia, Neurología, Neonatología, Pediatría y Diagnósticos por Imágenes, y a todas esas personas que, aún no conociéndome, cuando me veían pasar por los pasillos desanimado ya sea, con una palabra, una caricia o un apretón de manos hacían que mi alma vuelva a mi cuerpo. Para vos, también Natalia todo mi reconocimiento, por tu entereza, por los hijos y por tu amor. Por último, agradecemos a toda nuestra familia y amigos quienes, estuvieron, están, y seguirán estando codo a codo junto a nosotros el resto de nuestra vida. Los amamos.
Mariano Giardina, Natalia Delorenzi, Julián y Avril Giardina, DNI. 25.904.172