Honduras, caso testigo
El capitalismo reinó poderoso gran parte del siglo XX. Después de competir mano a mano con la Urss durante la guerra fría, quedó sin enemigos a la vista desde la caída del Muro y el desmembramiento de la potencia comunista.

Lunes 27 de Julio de 2009

El capitalismo reinó poderoso gran parte del siglo XX. Después de competir mano a mano con la Urss durante la guerra fría, quedó sin enemigos a la vista desde la caída del Muro y el desmembramiento de la potencia comunista. Las grandes empresas sin territorio y sin bandera afilaron y aplicaron sus garras sin piedad sobre las sociedades más vulnerables. Bajo su sombra se inventaron la doctrina de la seguridad nacional, la deuda "eterna" que aumenta a medida que se la paga y las dictaduras que barren con todo lo que se opone al imperio del lucro a toda costa. Muchos adhirieron a ese "paraíso prometido" de abundancia y alegría entregando mentes, soberanías y culturas al neoliberalismo impulsado por empresas más poderosas que los Estados nacionales. América Latina y el Caribe, entre otras regiones, fueron convertidas en verdaderos "osarios" de víctimas de ese aparato destructor, donde los organismos de derechos humanos y los equipos de antropología forense buscan pruebas para castigar tantas injusticias y crímenes imprescriptibles. Las "nuevas democracias" de América Latina y el Caribe suelen encontrar un campo minado cuando intentan recuperar la dignidad y la soberanía que yacen debajo de los escombros. Honduras es un caso testigo donde los ricos y poderosos de toda la vida, atrincherados en las instituciones que siempre controlaron (suprema corte, cuerpo legislativo, fuerzas armadas, iglesias) se oponen a todo avance popular. Desde una ilegalidad (golpista) legitimada pretenden colocar en la ilegalidad a la mayoría de la sociedad, que apoya a un gobierno surgido de elecciones democráticas. Los custodios de los poderosos y sus fortunas se sostienen con las armas y la represión, aunque se disfracen de funcionarios respetables y el Canal CNN los llame "gobierno de transición". Su triunfo sería un peligro para la democracia del continente porque ya mostraron que su objetivo es el poder y la fortuna, y su método imponer el orden mediante la tortura y el exterminio.

Héctor Bonaparte,

DNI 6.205.548