Homo linchadorus
Claro, nos asustan los linchamientos. Y, a veces, nos asusta más que haya tanta aprobación, tantas personas que estén de acuerdo con los linchamientos.

Lunes 14 de Abril de 2014

Claro, nos asustan los linchamientos. Y, a veces, nos asusta más que haya tanta aprobación, tantas personas que estén de acuerdo con los linchamientos. Pero la noticia de los linchamientos llegó tarde, no fue primicia. No nos asustó el linchamiento terapéutico del aborto, dijimos que estaba bien. No nos asustó el linchamiento electoral de las campañas, más aún los hemos votado. No nos asustó el linchamiento mediático, más aún, seguimos siendo audiencia de esos programas. ¿Por qué nos han de preocupar ahora estos linchamientos? ¡Claro que deben preocuparnos! Pero debemos ir al origen, a aquel linchamiento de Dios, cuando en nuestra sociedad le dijimos: “Podemos construir el mundo sin vos”. Parecía verdad que lo podíamos hacer sin Él, pero al final resultó esto. Viene Semana Santa, tal vez el camino sea encontrarnos con Dios.

Walter Kuhry
DNI 14.139.153