Lunes 01 de Diciembre de 2008
Dicen que el doctor Jorge Alvarado Velloso se fue. Parece que se necesitaba allá arriba un ser de alegría contagiosa, de palabras elocuentes, de lenguaje procaz a veces, pero siempre, siempre, lleno de afectos y de contenidos. El doctor Jorge, le llamaban sus innumerables pacientes, que no lo abandonaban porque él no las olvidaba nunca y las trataba con tanto cariño y deferencia que las hacia sentir absolutamente contenidas, aun ante los diagnósticos más adversos que tanto le tocó comunicar. Este ser humano maravilloso, apasionado por su esposa Susi, enamorado de su bella familia no podrá "irse" nunca. Aquí quedan las anécdotas más graciosas con quienes lo hemos gratamente convivido. Aquí queda su proverbial elegancia, sus innumerables amigos, su figura alegre y conspiradora. Nos queda su sabiduría que nunca fue pedantería. Nos queda su "hola nena" y sus conclusiones jocosas sobre nuestra "salud ginecológica". Nos queda su humanidad convertida en eternidad. El Señor lo llamó porque necesitaba más alegría en el cielo. Roguemos por su familia y por su sonriente alma.
Gracias doctor.
Graciela Anders,
DNI 6.434.048