Hollande medirá fuerzas en las legislativas de Francia
Los ganadores y perdedores de las elecciones presidenciales del mes pasado en Francia se preparan para una nueva batalla mañana, en la que el país vota en la primera vuelta de las elecciones legislativas...

Sábado 09 de Junio de 2012

París. — Los ganadores y perdedores de las elecciones presidenciales del mes pasado en Francia se preparan para una nueva batalla mañana, en la que el país vota en la primera vuelta de las elecciones legislativas que cementarán o recortarán el poder del nuevo presidente, François Hollande. El partido socialista de Hollande espera capitalizar su llegada a la presidencia para ampliar el control en el Parlamento y robar diputados del partido de centro derecha de su predecesor Nicolas Sarkozy, la Unión por un Movimiento Democrático (UMP). El Senado ya está bajo control del socialismo.

Pese a que ya ostenta un gran poder desde la presidencia, el líder socialista necesita la mayoría parlamentaria para implementar su programa de gobierno. Y para garantizar apoyos, Hollande ha tenido mucha cautela desde que llegó al poder. Dos encuestas le atribuyen una popularidad de entre el 58 y el 62 por ciento. Los sondeos muestran cómo los socialistas recogen la cosecha del apoyo popular y se espera que ganen, junto a sus partidos aliados, la mayoría de los diputados en la Asamblea Nacional de 577 miembros el domingo y en la segunda vuelta el 17 de junio.

Once escaños se han reservado para los franceses que viven en el exterior y que ya votaron el pasado fin de semana. En los lugares donde la UMP obtenga la victoria, Francia tendrá que afrontar una "convivencia" en la que presidencia y gobierno, que comparten el Poder Ejecutivo, estén controladas por facciones distintas, limitando así el poder del presidente. El UMP alega que un gobierno dividido y un poder repartido es necesario para bloquear que el Partido Socialista acumule demasiado poder, con la mayoría de ciudades y regiones y del Senado ya en manos de la izquierda.

Enemigos jurados. Sin embargo, el UMP afronta también dificultades y división desde la derrota de Sarkozy y su retirada de la política. De hecho, la batalla más dura en los dos próximos domingos no estará entre los dos grandes partidos, sino entre dos enemigos declarados: la extrema derecha y la extrema izquierda. El Frente de Izquierda Radical de Jean-Luc Melenchon, que electrificó la campaña presidencial con sus actos masivos de campaña centrados en temas revolucionarios, ha pedido una revancha contra su mayor enemigo, la líder del Frente Nacional de extrema derecha Marine Le Pen, en la ex ciudad minera de Hening-Beaumont. Los dos compiten por un escaño en lo que fuera el bastión comunista que gradualmente viró a la derecha al hacer mella el desempleo y la corrupción. Le Pen encabezó los sondeos en la ciudad durante las presidenciales.

Su análisis de las causas de los males económicos del país contienen ecos de Melenchon y viceversa. Ambos acusan a la Unión Europea y a los bancos y exigen un mayor proteccionismo y ambos pretenden aunar la ira de los votantes con las políticas mayoritarias. Donde divergen es en aspectos como la inmigración, donde Le Pen ve un problema, pero que Melenchon presenta como positiva. Por eso describe a sus votantes como "furiosos pero no fascistas". Un sondeo apuntó que Le Pen ganará la mayoría de los votos en primera vuelta el domingo, mientras Melenchon ganaría el duelo final el 17 de junio.

En total, 6.611 candidatos, con perfiles tan distintos que van desde los 18 hasta los 85 años y desde presentadores del tiempo hasta una actriz porno, compiten para la elección, entre ellos 24 ministros del primer gobierno de Hollande. El primer ministro Jean-Marc Ayrault ya advirtió que los ministros que sean derrocados no serán mantenidos en el gabinete.

Hastío. Las encuestas atribuyen en torno al 30 por ciento para el PS y para el UMP, mientras el Frente Nacional, que no ha tenido presencia en el Parlamento durante casi dos décadas, podría ganar hasta 15 escaños.

La participación en las elecciones generales de Francia suele ser menor que en las presidenciales, pero este año los votantes parecen particularmente hastiados tras las dos vueltas electorales de las presidenciales. Según una encuesta difundida esta semana, sólo el 60 por ciento de los habilitados para acudir a las urnas votarán, lo que podría reflejarse en la participación más baja en 54 años. Para Bruno Dive, un editorialista del diario Sud Ouest, las elecciones generales son "el primo pobre" de las presidenciales, una especie de Champions League tras el Mundial.