Viernes 13 de Diciembre de 2013
El presidente de Francia, François Hollande, buscó sacar ventaja del enfriamiento en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil para impulsar los intereses comerciales franceses durante una visita ayer a Brasilia y San Pablo, que incluyó un intento por sellar un contrato para venderle aviones al país. Los aviones de combate Rafale, construidos por la francesa Dassault Aviation, están compitiendo con los F/A-18 Super Hornet de la estadounidense Boeing Co's y con los Gripen, fabricados por la sueca Saab, para obtener un contrato de al menos 4.000 millones de dólares, con órdenes posteriores que podrían incrementar fuertemente ese valor.
Preciado contrato. Aunque funcionarios brasileños dicen que las restricciones de presupuesto actuales llevan a que la decisión no se tome antes de 2015, la visita de Hollande subraya los esfuerzos franceses para asegurar uno de los contratos de defensa más codiciados en el mundo emergente, que llega en un momento en que los países desarrollados están recortando el gasto militar.
"Debemos incrementar nuestros lazos comerciales y económicos. A pesar de la crisis, nuestro intercambio comercial nunca dejó de crecer", dijo Hollande después de que funcionarios firmaron varios acuerdos bilaterales.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, agradeció a Hollande su apoyo en los esfuerzos de Brasil por reforzar el control global de internet después de las acusaciones de que Estados Unidos espió a ambos países y las comunicaciones personales de la mandataria.