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Hollande cae en los sondeos por su plan de recortes y más impuestos

La euforia de muchos franceses tras el triunfo socialista de mayo pasado, tuvo un abrupto final. En vez de mayores prestaciones sociales, el presidente François Hollande anunció duros recortes y aumentos de impuestos.

Martes 11 de Septiembre de 2012

París. — La euforia de muchos franceses tras el triunfo socialista de mayo pasado, tuvo un abrupto final. En vez de mayores prestaciones sociales, el presidente François Hollande anunció duros recortes y aumentos de impuestos. Y el efecto en las encuestas no se hizo esperar: a cuatro meses de su asunción, el 15 de mayo, el 47 por ciento de los franceses desaprueba la gestión del sucesor de Nicolas Sarkozy.

Hollande dejó en claro en su aparición televisiva del domingo a la noche que mantendrá los planes de ajuste anunciados. En una entrevista por el canal TF1, el presidente anunció un nuevo aumento de los impuestos para lograr sanear las cuentas públicas en 2013. Sólo durante ese año, hogares y empresas deberán hacer un aporte extra al fisco de 10.000 millones de euros (Hollande dio una cifra global de 30 mil millones de euros, dividiéndola entre 20 mil millones de aumento de impuestos y 10 mil de recortes o congelamiento del gasto). La medida implica que en el próximo año no se aplicará la prometida adecuación del impuesto a las ganancias a las tasas de inflación, aunque se evalúa una excepción para aquellos con menores ingresos.

Pero las alzas a los impuestos no deberán esperar al 2013, ya que el presupuesto suplementario de este año resuelto por el nuevo gobierno contempla ajustes. "Mi tarea es sanear el país", dijo Hollande, y pidió comprensión a los franceses. Para lograr equilibrar las cuentas necesitará dos años, explicó el presidente.

Los críticos apuntan que el problema no es el plazo mencionado por el presidente para lograr sus objetivos, sino cómo espera hacerlo. Y señalan que Hollande pasa por alto dificultades básicas, como la falta de competitividad de las empresas francesas. Un ranking de competitividad ubica al país en el puesto 29, unos 20 lugares por detrás de su vecina Alemania.

"Quien realmente tiene valor, baja los impuestos", criticó el ex ministro de Trabajo Xavier Bertrand, un hombre cercano a Sarkozy. Bertrand advirtió que los planes de Hollande provocarán mayor desempleo y menor crecimiento.

El caso Arnault. La tensión por los ajustes se refleja especialmente en la discusión sobre un impuesto del 75 por ciento para ingresos anuales mayores al millón de euros. En este contexto, surgió el caso del multimillonario Bernard Arnault. Este, dueño del conglomerado de productos de lujo Louis Vuitton-Moët Hennessy (LVMH), anunció que solicitó la ciudadanía belga. La decisión generó indignación en Francia, pese a que aclaró que seguirá pagando impuestos en el país. "¡Márchate, rico idiota!", tituló en su portada el mayor diario de izquierda, Libération, con una imagen del empresario. Arnault dijo que le iniciará juicio por injurias al tabloide populista. La actitud de Arnault es "una traición", según el legislador socialista Bruno le Roux.

Empresarios molestos. En cambio, el diario conservador Le Figaro advirtió de las consecuencias de las medidas del gobierno. "Entre los empresarios que cada día luchan por el desarrollo de sus emprendimientos, que innovan, que abren nuevos mercados y crean trabajo, se ha generado un gran fastidio", advirtió el histórico diario parisino. Y remarcó que si el gobierno continúa aumentando impuestos a los más ricos "contra toda lógica económica" no sólo se verán afectados los empresarios, sino también los puestos de trabajo, por la caída de la inversión y la fuga de capitales. El gasto público francés se ubica en el 56 por ciento del Producto Bruto Interno, entre los más altos del mundo.

La única buena noticia para los empresarios es una prevista reducción de sus prestaciones sociales, que podría comenzar a regir a a partir del año que viene. Pero lo que es alivio para unos es también una mayor carga para muchos otros, ya que los menores ingresos al fisco serán financiados con un aumento de los impuestos a los ingresos que se aplicará sobre los sueldos. El Estado de Bienestar deberá esperar entonces unos años en Francia. "A partir de 2014 haremos todo lo posible para construir una sociedad más humana", dijo Hollande en la televisión.

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