Jueves 30 de Diciembre de 2010
A propósito de los robos violentos sucedidos en la noche del lunes, quería comentar una experiencia ocurrida en la calle Salta y Presidente Roca. Cuando salí de la cochera de guardar mi auto, varios adolescentes trataban de cometer un robo en un vehículo estacionado. Inmediatamente llamé al 911 y la línea daba permanentemente ocupada, por lo que decidí llamar a la Guardia Urbana Municipal (GUM). A todo esto los delincuentes se percataron de mi llamada, mientras desde la GUM (como en otras oportunidades) me contestaron que debía llamar al 911. Les expliqué el por qué de mi llamada y se negaron a ayudarme. Les solicité que me enumerara una sola función de la GUM y no supieron responderme. Me tomaron todos mis datos y para entonces los malvivientes ya habrían cometido más de un delito. No conforme, llamé nuevamente al 911 y nadie respondió. Esto es lo que sucede cuando uno intenta ser un ciudadano responsable y colaborar con la comunidad.
Lucrecia M. Martínez