Histórico encuentro: Francisco visitó a Benedicto y rezaron codo a codo
Por primera vez en 600 años, un Papa se reúne con su predecesor. En Castel Gandolfo dialogaron en privado 45 minutos y luego almorzaron. Otro gesto de sencillez del actual Pontífice.  

Domingo 24 de Marzo de 2013

Un Papa en actividad y un ex Papa se reunieron ayer por primera vez en al menos 600 años, cuando el Papa Francisco viajó al sur de Roma para encontrarse con su predecesor, el Papa emérito Benedicto XVI.

Francisco, que fue elegido el 13 de marzo, llegó en helicóptero a la residencia papal en Castel Gandolfo para encontrarse y almorzar con Benedicto XVI, que ha vivido allí desde que renunció al pontificado el 28 de febrero.

Hubo un "abrazo lindísimo" entre ambos, dijo el padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.

Imágenes distribuidas por la Santa Sede muestran a los dos religiosos, ambos vestidos de manera casi idéntica con ropa clerical y solideos blancos, abrazándose luego de que el helicóptero que transportó al actual Sumo Pontífice desde Roma aterrizó en la residencia.

La única diferencia es que Francisco llevaba una sotana con una capa corta encima y una faja blanca en torno a su cintura —ambos símbolos de su autoridad—. Benedicto XVI, quien frecuentemente sufre de escalofríos, incluso en interiores, utilizó un grueso abrigo blanco sobre su sotana.

Luego ambos abordaron el mismo automóvil para trasladarse a la residencia donde el Santo Padre y el Papa emérito rezaron juntos en una capilla y mantuvieron una conversación privada de 45 minutos antes de empezar a almorzar junto con sus secretarios personales.

El vocero vaticano Lombardi afirmó que el ambiente del encuentro, que duró poco menos de tres horas, fue "familiar".

Cuando fueron a rezar a la capilla, Benedicto XVI le ofreció a Francisco el lugar de honor, un reclinatorio antes del altar que el Papa rechazó diciendo: "Somos hermanos, rezaremos juntos", dijo Lombardi.

Las imágenes muestran a los dos hombres rezando en el mismo banco, en otro elocuente gesto de sencillez del flamante Papa.

Cuando se le preguntó sobre la salud de Benedicto, quien se convirtió en el primer Papa en renunciar en 600 años, en lugar de mantenerse en el cargo hasta su muerte, citando una falta de fuerza, Lombardi dijo que era la normal para un hombre de su edad.

Benedicto XVI ha estado viviendo temporalmente en la residencia de los montes Albanos y volverá al Vaticano tras la restauración de un convento en el que se espera que resida durante el resto de su vida.

Poco antes de su renuncia, Benedicto, de 85 años y con una salud frágil, dijo que se "encerraría en la oración" y que pasaría el resto de sus días "escondido del mundo".

En febrero, en el último día de sus cerca de ocho años como líder de la Iglesia católica, prometió su obediencia incondicional a quién fuera su sustituto. El cónclave de cardenales que eligió a Francisco comenzó el 12 de marzo y eligió al nuevo Papa al día siguiente.

Lombardi dijo que la reunión "dio a Benedicto XVI la oportunidad, a través de gestos", de reiterar su promesa de manera personal.

Señaló que entre ambos clérigos hubo "un momento de altísima y profundísima comunión".

Si bien dijo que no habría un comunicado sobre qué discutieron ambos, es probable que la conversación incluyera los problemas de la administración vaticana.

Tras un vuelo de 20 minutos, Francisco aterrizó en el helipuerto de Castel Gandolfo —construido donde terminan los jardines de la residencia— y además de Benedicto lo saludaron el obispo de Albano, Marcello Semeraro, y el director de las Villas Pontificias, Savero Petrillo.

El Palacio Pontificio de Castel Gandolfo, donde está recluido Benedicto, alberga a los jefes de la Iglesia entre julio y septiembre de cada año desde 1655.

En la ciudad, recostada sobre el lago Albano, sobran los recuerdos de los últimos Papas, desde Juan XXIII y Pablo V hasta Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Filtraciones. Antes de renunciar, Benedicto XVI dejó un informe secreto para el futuro Papa sobre el conocido como escándalo Vatileaks en el que documentos papales delicados fueron robados por su mayordomo del escritorio del Papa y filtrados a los medios.

El año pasado, el mayordomo, Paolo Gabriele fue arrestado y sentenciado por un tribunal vaticano a 18 meses de prisión, pero Benedicto XVI le indultó y fue liberado la pasada Navidad.

La presencia de un Papa activo y un Papa emérito es nueva en la era moderna de la Iglesia, pero los expertos creen que no debería causar dificultades, a menos que Benedicto XVI trate de influir en las decisiones de Francisco, algo que ha prometido no hacer.

Algunos estudiosos de la Iglesia temen que, en el caso de que Francisco deshaga algunas de las políticas de Benedicto XVI mientras éste siga vivo, el Papa emérito pueda convertirse en un pararrayos para los conservadores y polarice a la Iglesia.

"Benedicto XVI podría convertirse en un Papa en la sombra que ha renunciado pero aún puede ejercer una influencia indirecta", dijo a una revista alemana Hans Kung, un teólogo disidente suizo que se ha enfrentado a Benedicto XVI en el pasado.

El Papa Francisco, quien heredó una Iglesia asediada por problemas como escándalos de abuso sexual en muchos países, ha indicado en sus primeros días que su papado será más austero.

El quiere que la Iglesia sea más humilde y cercana a los pobres y quienes sufren.

En esa línea, ha decidido realizar la misa de Jueves Santo de la próxima semana en una prisión juvenil en las afueras de Roma en lugar del Vaticano o en una basílica de la capital italiana, donde todos sus predecesores la han realizado en el pasado inmediato.