Historiador dice haber encontrado el Santo Grial
Alfredo Barbagallo, investigador italiano de la Edad Media, asegura que ha encontrado el Santo Grial, y que estaría formado por el Santo Cáliz que se venera en la catedral de Valencia junto a otros objetos que fueron enterrados en la basílica romana de San Lorenzo.

Martes 24 de Febrero de 2009

Alfredo Barbagallo, investigador italiano de la Edad Media, asegura que ha encontrado el Santo Grial, y que estaría formado por el Santo Cáliz que se venera en la catedral de Valencia junto a otros objetos que fueron enterrados en la basílica romana de San Lorenzo.

Tras años de una minuciosa investigación bibliográfica y arqueológica, Barbagallo presenta una nueva teoría sobre los objetos con los que Jesucristo celebró la última cena.

Asegura que "el cáliz que se utilizó para convertir el vino en sangre de Jesucristo es el que se custodia en la catedral de Valencia". El experto asegura tener las pruebas "que lo convertirían en una realidad y en el mayor descubrimiento de la religión católica".

Barbagallo explicó que el hecho de que los objetos que formarían en Santo Grial fueron encontrados en la tumba de San Lorenzo en Roma por el Papa Pelagio II (579-590), como recuerda el sucesivo Pontífice Gregorio Magno (590-604) en una carta a la Emperatriz Constantina.

El mismo Gregorio Magno regaló una de estas reliquias (el cáliz), encontradas en la tumba de San Lorenzo, al rey visigodo Recaredo (586-601), primer monarca católico de España. Por lo que, según su teoría las primeras noticias del cáliz de Valencia, se pueden situar en el siglo VI.

El investigador también explicó que en 1864, tras unas excavaciones en la basílica de San Lorenzo, se hallaron piezas del Grial, como un vaso de cristal antiguo, que se en encuentra en el Vaticano.

Un vaso realizado con vidrio soplado, afirma Barbagallo, que proviene de Palestina, prueba que pertenece a la última cena celebrada por Jesús, según la tradición cristiana.

El cáliz de la catedral de Valencia es un vaso de calcedonia, al que después se le incrustaron piedras preciosas, de siete centímetros de altura y 9,5 centímetros de diámetro. El cáliz valenciano compite con otro conservado en la catedral de Génova (noroeste de Italia).

La Iglesia no se pronunció sobre esta revelación.