Jueves 01 de Septiembre de 2011
Carlos Del Frade continúa batallando junto a tantos que lo apoyamos de una u otra manera por conseguir su banca de diputado ganada legítimamente en las elecciones que, según coincidencia general, fueron limpias y correctas. Esta “democracia” que supimos conseguir puso en funcionamiento todas las triquiñuelas propias de los que eternamente basurean las peticiones y necesidades de los ciudadanos y ciudadanas, usando incluso legislación de la dictadura para que esa banca, tan cara a más de 60 mil votantes, fuese a las manos de un ignoto personaje de un partido de derecha, uno más de los tantos ignotos que deciden nuestras vidas con su manitas impunes levantadas sin pagar jamás el costo de sus aberrantes votaciones. Así, de la alegría inicial, se pasó en pocas horas a la incredulidad de los que nunca podremos naturalizar las hipocresías de la ¿democracia? Carlos Del Frade, Carlitos para todos nosotros, los que desde hace años día tras día escuchamos o leemos sus palabras siempre justas, precisas, humanas, sencillas, avaladas por investigaciones e información conseguidas a pulmón, que nadie abona con los dinerillos de las grandes empresas, ni de la droga, ni de nuestros bolsillos (vía impuestos corruptamente gastados), hará de esta banca una trinchera de lucha. Como ha sido una trinchera toda su vida de trabajo honesto, de no callarse, de decir verdades como puños que asentaban golpes imperdonables para el poder, que le costaron no pisar ninguno de los grandes medios, pero que le dieron el cariño y agradecimiento de todos y todas los que cada vez necesitábamos un espacio. Nosotros no olvidamos, mucho menos a quien siempre estuvo allí, acá y donde sea poniendo el cuerpo, el compromiso, el corazón y la conciencia, siendo tribuno de indignidades y ninguneos, como le gusta decir. Por todo eso y mucho más, Carlos Del Frade es diputado del pueblo con el corazón de esos 60 mil votantes y en la conciencia de quienes lo apoyaron desde otros espacios políticos. Quitarle su derecho ganado será una más de las vergüenzas que tendremos que contabilizar en el espinoso camino a recorrer por construir un país con todos y para todos.
Norma Ríos
(Presidenta APDH Rosario