Hipocresía en Plaza de Mayo
La irracionalidad y la hipocresía se han instalado en las más altas esferas del gobierno al permitir a la señora Hebe de Bonafini sentarse a la diestra de la presidente en un acto por los derechos humanos...

Sábado 18 de Diciembre de 2010

La irracionalidad y la hipocresía se han instalado en las más altas esferas del gobierno al permitir a la señora Hebe de Bonafini sentarse a la diestra de la presidente en un acto por los derechos humanos, cuando el 15 de diciembre de 2009 había expresado a viva voz en la Plaza de Mayo: "¡Bolivianos de mierda, váyanse, la plaza es nuestra!" Entonces, la señora presidente no puede decir que su gobierno "sólo está dispuesto a dialogar por ser enemigo del uso de la fuerza, y no saber de odios, venganzas ni rencores". Claro que los derechos humanos a los que se refiere el gobierno, para no perder su vocación necrófila, son solamente para aquellos desaparecidos jóvenes idealistas, pero se olvidan que también deben existir los mismos derechos para aquellos que defendieron nuestra identidad nacional y para los más de cuatro millones de jubilados aportantes que hicieron grande esta Patria con su trabajo, contribuyendo con parte de sus salarios para poder disfrutar al final de sus vidas con una jubilación digna y su merecido 82 por ciento móvil. Si hoy le preguntáramos a todos aquellos que cobran la mínima, es decir, más del 78 por ciento del padrón, si en vez de aportar durante tantos años no hubiese sido mejor quedarse con ese dinero nos contestarían afirmativamente, Ahora el gobierno sin aportes ha jubilado a más de dos millones y medio de personas con el sólo propósito de aumentar la política clientelar y prebendaria. Si agregamos a esto a los miles de inmigrantes extranjeros indigentes e indocumentados que entran en nuestro país para que le sean otorgados vivienda y planes sociales sin ningún requisito, solamente por pertenecer al Mercosur, en poco tiempo los bienes de la Anses, de la gente que trabajó y la que produce actualmente, serán utilizados para los subsidios, y los jubilados seguirán cada vez más marginados y desprotegidos. En la Argentina, los derechos humanos son más humanos para unos que para otros.

Omar Martínez