Hijo, te extraño
Querido hijito: hoy hace tres años que no te veo. Desde ese momento mi corazón y mi mente están muy tristes. Desde que me separé de tu mamá hace ocho años fue una lucha durísima el poder estar con vos.

Martes 15 de Noviembre de 2011

Querido hijito: hoy hace tres años que no te veo. Desde ese momento mi corazón y mi mente están muy tristes. Desde que me separé de tu mamá hace ocho años fue una lucha durísima el poder estar con vos. Tuve que soportar todo tipo de agresiones tanto físicas como psicológicas (todo consta en los expedientes judiciales). Hasta que las muy recomendadas para estos casos ¨falsas denuncias¨ (recomendadas por algún abogado que deshonra la profesión) terminaron por aniquilarme emocional, física y económicamente. Todas las noches de mi vida rezo por vos. Todos los amaneceres de mi vida les pido por vos a Dios y a la Virgen, y que me den fuerza y salud para poder seguir luchando por estar en contacto con vos hijito de mi alma. Hoy ya tenés doce años, pero te han hecho tanto daño psicológico que hasta te inculcaron odiarme y desconocerme. Está muy claro (pruebas sobran) que tu mamá tiene el muy conocido Síndrome de Alienación Parental (SAP), esto son los hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro, estableciendo también un impedimento de contacto e inculcación maliciosa. Es un proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar y destruir sus vínculos con el otro, hasta conseguir que lo odie y rechace. Quiero creer en la justicia de los hombres (Tribunal Colegiado de Familia N°5 - jueces Dutto y Molina) ya que hasta el momento me amparo en la justicia divina, más aún en estos últimos tres dolorosos años. Hoy por hoy mi hijito Kevin ya ha renunciado a llamarme ¨papá¨, ahora para él soy ¨Diego¨, toda una locura. Tengo otros dos hijos (frutos de mi primer matrimonio) de los cuales tengo la tenencia judicial desde hace doce años, ellos son Jonatan de 22 años y que ya se gradúa de médico, y Brian de 19 años y ya con segundo año de abogacía aprobado. Ambos los crié yo solo, y hoy son el gran orgullo de mi vida, son estudiosos, deportistas, trabajadores y sobre todo excelentes personas. Con esto también demostré qué clase de padre soy. Les pido todos los días de mi vida a Dios y la Virgen por mis tres hijos y que me den fuerza, salud y trabajo para poder seguir en este duro camino que me tocó transitar. Quiero agradecer a todas las personas que de una u otra manera y sabiendo de mi realidad me han apoyado y alentado (muchos amigos, doctor Fernando Povolo, agrupaciones que luchan contra el impedimento de contacto padre-hijo y demás personas que también están en mi corazón). Hijito, te amo con toda mi alma y siempre soportaré el dolor que significa no poder estar con vos, porque sueño con abrazarte fuerte y que mis lágrimas de angustia se conviertan algún día cercano en felicidad. Que Dios te bendiga Kevincito de mi vida. Te amo. Papá.

Diego D. Dolce / DNI 21.011.682