Hijo, te amo y te extraño
Querido hijo: ya hace cuatro años que no te veo. Desde ese momento mi corazón y mi mente están muy tristes. Desde que me separé de tu mamá hace nueve años fue una lucha durísima el no poder estar con vos.

Sábado 17 de Noviembre de 2012

Querido hijo: ya hace cuatro años que no te veo. Desde ese momento mi corazón y mi mente están muy tristes. Desde que me separé de tu mamá hace nueve años fue una lucha durísima el no poder estar con vos. Tuve que soportar todo tipo de agresiones tanto físicas como psicológicas (todo consta en los expedientes judiciales). Hasta que las muy recomendadas para estos casos "falsas denuncias" (recomendadas por algunos abogados que deshonran la profesión) terminaron por aniquilarme emocional, física y económicamente (y obvio que este es el fin de las falsas denuncias). Todas las noches de mi vida rezo por vos. Todas las mañanas de mi vida, apenas abro los ojos, le ruego a Dios y a la Virgen para que estés en casa y poder tomarte fuerte en mis brazos. Y también les pido que me den fuerza y salud para poder seguir luchando para y por lograr estar en contacto con vos hijito de mi alma. Hoy ya tenés 13 años, pero te han hecho tanto daño psicológico que hasta te inculcaron odiarme y desconocerme. Está muy claro (pruebas sobran) que tu mamá tiene el muy conocido Sindrome de Alienación Parental (SAP), esto son los hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro, estableciendo también un impedimento de contacto e inculcación maliciosa. Es un proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar y destruir sus vínculos con el otro, hasta conseguir que lo odie y rechace. Quiero creer en la Justicia de los hombres (Tribunal Colegiado de Familia Nº5, jueces Dutto y Molina) ya que hasta el momento me amparo en la justicia divina, más aún en estos últimos cuatro dolorosos años. Hoy por hoy mi hijito Kevin ya ha renunciado a llamarme "papá", ahora para él soy Diego, toda una locura. Tengo otros dos hijos, fruto de mi primer matrimonio, de los cuales tengo la tenencia judicial desde hace 13 años: Jonatan de 23, que se acaba de recibir de médico, y Brian de 20, con tercer año de abogacía aprobado. A ambos los crié yo solo, y hoy son el gran orgullo de mi vida. Son estudiosos, deportistas y sobre todo excelentes personas. Con esto también demostré qué clase de padre soy. Quiero agradecer a todas las personas que de una u otra manera y sabiendo de mi realidad me han apoyado y alentado (muchísimos amigos, doctor Fernando Povolo, agrupaciones que luchan contra el impedimento de contacto padre-hijo). Siempre seré tu papá, no sólo el biológico, sino también por el inmenso amor que siento y sufro por vos. Quizás cuando el tiempo y la vida vayan pasando y vos sigas creciendo y madurando, entenderás muchas cosas que aún siendo un niño que recién entra en la adolescencia no podés razonar y comprender, y así podrás escapar a todo lo malo que tu mamá y su familia te inculcaron en mi contra. Vos también podés sentirte libre y feliz de poder abrazarme hijo mío. Vos también podrás disfrutar de tu papá como lo hiciste hasta los 9 años. Ahora ya tenés 13 y sé que me necesitás tanto como yo a vos. Hijito, te amo con toda mi alma y siempre soportaré el dolor que significa no poder estar con vos, porque sueño con abrazarte fuerte y que mis lágrimas de angustia se conviertan algún día cercano en felicidad. Que Dios te bendiga Kevincito de mi vida. Te amo. Papá.

Diego D. Dolce / dddolce69@hotmail.com