¿Hermanos latinoamericanos?
Finalizó el Mundial de Fútbol Brasil 2014. De este gran acontecimiento donde participa, en forma directa o indirecta, casi todo el mundo, podemos sacar muchas conclusiones; de todas ellas me interesa resaltar algo que, lamentablemente, involucra a toda Latinoamérica.

Jueves 17 de Julio de 2014

Finalizó el Mundial de Fútbol Brasil 2014. De este gran acontecimiento donde participa, en forma directa o indirecta, casi todo el mundo, podemos sacar muchas conclusiones; de todas ellas me interesa resaltar algo que, lamentablemente, involucra a toda Latinoamérica. En efecto, tanto políticos como funcionarios, comunicadores, sociólogos, historiadores, hombres públicos y en general, el ciudadano común, nos llenamos la boca hablando de nuestros “hermanos latinoamericamos”, pero en cada acontecimiento a cualquier nivel, como el que nos ocupa, nos damos cuenta que es una gran mentira. Los pueblos no tienen amigos ni hermanos, tienen sólo relaciones de intereses comerciales, es decir negocios o negociados entre gobiernos y empresarios pero no hay un verdadero intercambio de la cultura nacional a nivel de pueblos que llamamos hermanos. Muchísimos ejemplos nos demuestra que no existe tal hermandad. Hace muy poco salió en este diario un comentario de un inglés que colaboró con el gobierno de Chile en la guerra de las Malvinas y aseveró que que sin la ayuda de Chile, a través de los radares de Punta Arena, Inglaterra no ganaba la guerra, es decir, más que hermano son enemigos declarados; los mejicanos, colombianos paraguayos, bolivianos y peruanos nos invadieron de drogas y/o narcotraficantes sin reparar el daño criminal en la salud a sus hermanos, los demás países por otros motivos nos rechazan. En este Mundial nos dimos cuenta que cuando jugaba la selección argentina todos estaban en contra nuestra, los brasileños fue el caso casi emblemático más perverso, donde no sólo hubo una enfervorizada batalla (entre hinchadas) contra los argentinos, sino que dejaron traslucir un fuerte odio hacia “los hermanos argentinos”. Esto que pasó no es folclore, es un nacionalismo perverso entre nuestros pueblos. Por eso, basta de hiprocresía, terminemos de engañarnos entre nosotros nombrando instituciones pseudas reales como la OEA, Unasur y otras que sirven sólo para los negocios espurios entre gobiernos corruptos (caso gobierno argentino con el chavismo populista regresivo bolivariano). Debemos ser realistas, no existen “hermanos latinoamericanos”, por lo tanto, debemos actuar como corresponde, porque nadie tiende la mano a nadie.

J. C. Bressan