Hermanos brasileños, uruguayos y chilenos
Ante la monumental catedral de Río de Janeiro, un grupo de jóvenes argentinos posa para la foto del recuerdo de un viaje para el que hicieron muchos esfuerzos, pero en la escena también invitan a estar junto a ellos a chicos brasileños, uruguayos y chilenos.

Martes 23 de Julio de 2013

Ante la monumental catedral de Río de Janeiro, un grupo de jóvenes argentinos posa para la foto del recuerdo de un viaje para el que hicieron muchos esfuerzos, pero en la escena también invitan a estar junto a ellos a chicos brasileños, uruguayos y chilenos.

Todos ellos gritan juntos por el Papa Francisco, se sienten "hermanados", según relata Javier, un rosarino de 18 años, que comenta que sólo el fútbol los hace rivales, pero que en estos días de la JMJ también eso queda de lado, aunque sea un "poquito de lado".

Desde los parlantes, quien anima a los peregrinos repite constantemente los "vivas" a la Iglesia latinoamericana, que son respondidos por no menos estruendosas contestaciones por parte de los jóvenes.

Argentina y Chile. Amalia es de Argentina y Esteban es de Chile. Ellos también se fotografían con sus banderas y, ante la pregunta del cronista, sostienen no entender cómo sus países estuvieron a punto de ir a la guerra a fines de la década del 70. "Yo no había nacido pero sé que fue gracias a la intervención de Juan Pablo II que Argentina y Chile no fueron a la guerra, lo que hubiera sido una locura porque somos hermanos", señala Esteban.

Por aquellos años las dictaduras gobernaban Latinoamérica y la única cooperación entre los países era para las acciones del Plan Cóndor, etapas de la vida del Cono Sur que muchos de los presentes aquí sólo conocen a través de los libros de historia. Cuando se le pregunta por el futuro de la Iglesia en Latinoamérica, Jobany —seminarista colombiano— recuerda los mandatos de Aparecida: "Ese documento habla claro de la necesidad de apuntalar las democracias y combatir las injusticias que aún persisten", dice.

Por su parte, los locales viven la jornada con especial orgullo y con su habitual alegría y color, recordándoles a todos que el Papa visita Brasil en su primer viaje fuera de Italia.

Minutos después de que se anunciara que el Papa ya estaba en tierra brasileña, se escuchó que el coro de la catedral cantaba lo que fuera el himno de la JMJ que se realizara en Argentina a fines de los 80. "Un nuevo sol se levanta, una nueva civilización que nace hoy, una cadena más fuerte que el odio y que la muerte, lo sabemos el camino es el amor", entonaban los argentinos.