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Henn dijo que "el diálogo entre Santa Fe y la Nación comienza a dar resultados"

El vicegobernador los niveles de violencia que muestra la sociedad no se deben solamente a la droga o la pobreza, en consonancia con lo que expresa Antonio Bonfatti.

Lunes 21 de Abril de 2014

La mirada política de Jorge Henn se extiende "más allá del «síndrome de los vice»", y cuando le toca reemplazar por ausencia al gobernador —como en estos días en que Antonio Bonfatti se encuentra en viaje oficial en los Estados Unidos— lo hace en plenitud de funciones, ocupación del sillón del Brigadier en la Casa Gris incluida. "Siempre entendí que mi rol es apuntalar las políticas del gobernador en función del programa del Frente Progresista", sentencia el vicegobernador santafesino.

Desde esa principalísima poltrona del poder santafesino, el también titular del Senado dialogó en exclusiva con LaCapital para desmenuzar el particular momento que vive Santa Fe, y especialmente Rosario, por el desembarco de tropas nacionales para combatir el flagelo del narcotráfico en consonancia con la provincia y las múltiples lecturas políticas que la llegada del secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni y sus tropas trajo aparejados.

"Con el gobernador hace tiempo reclamábamos presencia y coordinación federal, porque es un tema que pertenece a ese ámbito pero que tenemos que enfrentar juntos, Nación y provincia. Lo nuevo y auspicioso es que el diálogo comienza a dar resultados, más allá de las divergencias que seguimos manteniendo " con la Casa Rosada, analizó el titular del Senado provincial , para quien resultaron "poco responsables" las ausencias de los senadores Carlos Reutemann y Roxana Latorre en la reunión convocada por el gobernador en la Casa Gris el lunes pasado para imponerlos del tema a los legisladores nacionales por Santa Fe.

—A usted no parece incomodarle el ejercicio del Ejecutivo cada vez que le toca reemplazar al gobernador Bonfatti. ¿Es tan así?

—Siempre entendí más allá del síndrome "de los vice" de los últimos tiempos, que mi rol era apuntalar las políticas que lleva adelante el gobernador Antonio Bonfatti, en función de los programas del Frente Progresista. Cuando estoy transitoriamente en funciones como gobernador interino mi tarea es darle continuidad a las políticas de mediano y largo plazo contenidas en el plan estratégico y atender a la agenda de lo urgente. A modo de ejemplo, en estos días firmé el decreto de emergencia agropecuaria que habilita una serie de herramientas para afrontar las condiciones climáticas en 14 departamentos de nuestra provincia.

—Es el gobernador en estos días de Semana Santa de una provincia copada por efectivos de seguridad nacionales. ¿Cuál es su lectura política al respecto?

—Con el gobernador hace tiempo reclamábamos presencia y coordinación federal, porque es un tema que pertenece a ese ámbito pero que tenemos que enfrentar juntos, Nación y provincia. Finalmente este camino se comenzó a transitar hace unos meses y adquiere visibilidad con este llamado "megaoperativo " en Rosario, que personalmente prefiero ver como el comienzo de una gran tarea que tenemos hacia el futuro. Queda mucho por hacer, dentro y fuera de Santa Fe: radarización y control de fronteras calientes, acciones de inteligencia y más jueces y fiscales federales abocados a estos delitos, temas que fueron materia de la reunión con todos los diputados nacionales de Santa Fe y el senador Guistiniani. Pero esta presencia material de Gendarmería marca un antes y un después. Vamos a trabajar para que se queden el mayor tiempo posible. Contribuye a fortalecer las decisiones importantes que se vienen tomando en el marco del gobierno y las investigaciones de la Justicia provincial, que están dando resultados concretos para desmantelar estas bandas y sus cómplices, policiales y civiles que lucran con la economía del delito. Falta, pero vamos por buen camino.

—¿No se corre el riesgo con ese discurso contemporizador de correr la delgada línea respecto de los roles y las diferenciaciones políticas entre una administración (nacional) y otra (provincial)?

—Hemos tenido y tenemos fuertes divergencias con el gobierno nacional, no han desaparecido, pero hay un elemento nuevo y auspicioso: el diálogo iniciado meses atrás comienza a dar resultados. Insisto, es un primer paso que tiene que consolidarse. Estamos construyendo confianza, estamos coordinando esfuerzos y la presencia de Gendarmería en esta coyuntura, nos da más aire para avanzar con fuerza en las políticas de largo plazo: mejor policía, mejor sistema judicial y políticas sociales inclusivas. No vamos a ir en contra de nuestros propios pasos cuando sosteníamos que este es un tema de naturaleza federal y que requeríamos la presencia del Gobierno nacional. La delincuencia organizada transnacional es un gran negocio. Hace unos años se estimó que generaba 870 miles de millones por año, lo que equivale al 1,5 por ciento del PIB mundial. Es más de seis veces de la cantidad de asistencia oficial para el desarrollo correspondiente a ese año en todos los países, y equivale a casi el 7 por ciento de las exportaciones mundiales de mercancías. Una provincia sola no puede. Todos tienen que ayudar. Las declaraciones de todos los actores de la también tienen que coadyuvar al cumplimiento de este objetivo.

—¿Cuál es su evaluación del encuentro encabezado por el gobernador con los legisladores nacionales?

—Yo considero que allí hubo dos ausencias (de los senadores Carlos Reutemann y Roxana Latorre) que yo consideraría poco responsables, por el tenor del tema que se trataba. La dimensión del problema del tráfico de droga y la violencia que engendra no da lugar a especulaciones, ni personales, ni electorales, ni de ningún tipo. Es verdad que hay matices de opiniones y discusiones, pero la línea gruesa que separa una sociedad que busca en paz resolver sus naturales conflictos de otra donde se impone la violencia y la muerte está bien definida. Veo madurez política en casi todos los actores políticos provinciales, una evolución que entiende que un tema complejo necesita una respuesta compleja y sobre todo consensos básicos.

—¿Cómo marcha la reforma policial, tema clave en esta coyuntura?

—Hace poco comenzó a implementarse el sistema de ascensos por concurso dentro de la Policía, por el cual el progreso de cada efectivo quedará supeditado a los méritos que haga en su trabajo y su idoneidad. En el caso de los cargos de mayor jerarquía serán orales y públicos. En casi dos años habrá un nuevo gobierno y el objetivo es que quien venga, sea del color partidario que sea, pueda dar continuidad a estas políticas de Estado.

—¿Por qué razón se ha llegado a este estado de cosas en materia de inseguridad?

—Quiero insistir en un matiz que el gobernador siempre pone de relieve: la violencia que vemos a diario no es producto únicamente de la droga o de la pobreza. Muchas muertes están relacionadas con relaciones interpersonales, discusiones de tránsito, entre vecinos, entre familiares, en el fútbol, muchos terminan en tragedia. En este aspecto, todos y cada uno tenemos una cuota de responsabilidad para pacificar nuestras actitudes en la vida cotidiana. Para esto no hay ni Gendarmería ni Policía que pueda prevenirlo, hablamos del buen sentido, de convivir civilizadamente, de solidaridad entre ciudadanos. Creo que hay que lograr que consolidemos la idea de que la violencia debe solucionarse por la vía pacífica. Que la convivencia, la tolerancia, la solidaridad, la justicia, son formas de vida que a la larga terminan imponiéndose sobre los violentos. Sabemos que la violencia sólo llama a más violencia.

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