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Héctor Ansaldi presenta "Estrellados en la vía láctea"

La pieza tuvo un recorrido azaroso en su vida, desde que la conoció en los 70 mientras estudiaba con Carlos Serrano, luego la reencontró en Italia y después tuvo una parte del texto en francés

Sábado 25 de Octubre de 2014

“El año que viene voy a cumplir 50 años con el teatro, así que hará 40”. Esas cuatro décadas son las que esperó Héctor Ansaldi para poner en escena “Estrellados en la Vía Láctea”, la obra de Karl Wittlinder que estrena hoy, a las 22, en el teatro Caras y Caretas (Corrientes 1518). La pieza tuvo un recorrido azaroso en su vida, desde que la conoció en los 70 mientras estudiaba con Carlos Serrano, luego la reencontró en Italia y después tuvo una parte del texto en francés. Finalmente se animó a traducir completo ese texto escrito por el autor alemán sobre un hombre que dice no ser de este mundo, cuya vida transcurre entre manicomios y circos, y con la cual Ansaldi quiso hablar de “buscarse a uno mismo, y encontrar a nadie o a otro”.

   “Cayó en mis manos hace bastante tiempo”, recordó Ansaldi. “Cuando empecé teatro, Serrano nos dio una parte para trabajarla en castellano. Después cuando estaba en Italia hice un seminario y me dieron esta obra en italiano. Y tenía otra parte en francés. El autor es alemán pero yo la empecé a traducir en esos otros idiomas porque siempre me interesó hacerla como un trabajo de experimentación. Este año, después del fracaso de la reposición de «Varieté Blue» después de más de 30 años del estreno, decidí hacer esta obra con pocos personajes”, apuntó el creador de Piripincho.

   Los actores Daniel López y Melisa Cosentino lo acompañan en distintos roles que requiere la puesta, desde enfermeros hasta personal que atiende y sirve comida a los espectadores, dijo el actor y director sobre la pieza a la que describió como “una caja china”. “Es una obra muy particular. El autor plantea algo que no era muy habitual en aquella época, como la comunicación directa con el público. Es como teatro dentro del teatro y dentro del teatro, como una caja china”, señaló.

   El espacio de Caras y Caretas se adapta al dinamismo que le impuso Ansaldi al montaje. “La acción transcurre en un manicomio donde hay un tipo internado porque dice que viene de otra estrella, en un plato volador. Quiere que el médico siquiatra lo ayude a hacer la obra de su vida”, contó sobre el eje argumental y añadió: “Está hecha por cuadros y yo hago todos los personajes de la vida del protagonista. A su vez a la gente también le servimos para comer, como si fuera un refrigerio con distintos ingredientes de acuerdo a lo que pasa en escena. También hay enfemeros que merodean por la sala, hay mucha ruptura, casi no hay cuarta pared. La gente está viendo una representación del loco con el siquiatra, pero a su vez hay ruptura de los personajes. Me vino como anillo al dedo para lo que hago yo”, dijo.

   Según Ansaldi, no encuentra dificultades en montar una obra de un autor poco conocido. “En realidad nunca me fijo en eso. Trato de agarrar los textos y despreocuparme un poco del autor”, dijo y añadió: “Me pongo a investigar. Me pasó con todas las obras que dirijo y hago. Incluso de Strindberg. Y con Nietzsche no tenía la menor idea cuando hice “Zaratustra”. Trato de agarrar lo que hizo, y no se porqué afortunadamente llego a lo que los intelectuales o culturosos se la pasan investigando. Llego por otro lado a lo que finalmente hago porque no me gusta empezar a buscarle por el lado intelectual, sino por el emocional. Me pasó con lo de Nietzsche. Iba gente muy nietzscheana a verme y me preguntaban cosas como «vos hiciste cosas por esto o por aquello» y yo digo «no lo hice por eso». Lo hice porque me vino eso. Me metí en lo que hizo y dijo Nietzche. Y me sucedió lo mismo con Strindberg, y con este autor me parece que también. Me tiré de cabeza en la pileta.

   —¿Encontrás alguna resonancia de la actualidad en el texto?

   —Esto tiene que ver con la persona; es total m ente atemporal y tiene que ver con el ser humano, ni siquiera con la época, sino con cada uno, con buscarse a uno mismo y encontrar a nadie o a otro. Tiene un texto muy lindo. A veces quería sintetizar y no podía porque es muy poético lo que dice, es como buscarse uno mismo, como que uno en la Tierra se ve reflejado en otros y en la Vía Láctea no; te ves reflejado a vos mismo y ahí te tenés que encontrar. O no.

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