Héroes anónimos
Cuando menos lo imaginábamos y cuando la vida nos parecía transcurrir con total armonía vivimos el momento más difícil de nuestras vidas. La enfermedad repentina de nuestra hija de 11 años. En esos instantes en los que parece que el mundo se derrumbara, solo nos quedó confiar.

Viernes 30 de Abril de 2010

Cuando menos lo imaginábamos y cuando la vida nos parecía transcurrir con total armonía vivimos el momento más difícil de nuestras vidas. La enfermedad repentina de nuestra hija de 11 años. En esos instantes en los que parece que el mundo se derrumbara, solo nos quedó confiar. Confiar en Dios por sobre todas las cosas y luego confiar en los médicos. Es ahí en donde nos preguntamos ante la gravedad de la situación en qué manos estábamos. ¿Son los profesionales de la salud de nuestra ciudad competentes para tales hazañas? Las dudas nos invadieron y como papás no podíamos hacer nada salvo esperar y confiar. Las respuestas a nuestras preguntas fueron respondidas con la mayor solvencia y capacidad. Lamentablemente, no nos damos cuenta hasta que la necesitamos, de la alta tecnología con la que cuentan nuestros efectores de salud, de la calidad humana y profesional de personas a quienes cruzamos por las calles y que son verdaderos "héroes anónimos". Profesionales que pasan horas, días, años capacitándose para salvar vidas. Es por ello que queremos agradecer públicamente a todo el personal del Sanatorio de Niños.

María Inés Seguenzia y Javier Heis