Viernes 15 de Enero de 2010
Acabo de ver por televisión el Festival de Folclore de Jesús María y vi a un caballo caído, atado al palo de donde salen para competir por el tiempo que duran montados los jinetes. Para obligarlo a incorporarse lo golpearon brutalmente, dándole patadas, rebencazos, cadenazos, y todo filmado mientras alguien decía payadas muy románticas elogiando el valor humano. Se sabe que las cuadrillas de caballos que van a los festivales de doma y folclore son animales castigados y asustados previamente para que en el espectáculo de doma salten más vigorosamente. Cuando el animal cae agotado por el estrés, es tratado como acabo de verlo por la televisión. El toro de las corridas españolas no hizo nada para que lo clavaran con estacas puntiagudas intentando debilitarlo por la pérdida de sangre y enojarlo para que el espectáculo sea más emocionante, para al final encontrar la muerte, que es ovacionada por el público, como debe haber sido la entrega de los primeros cristianos a los leones del circo romano. ¿Habremos evolucionado moralmente algo desde aquella época? ¿O seguirá vigente el dicho: "Al pueblo pan y circo"? Las corridas de toros están prohibidas en Argentina por respeto al derecho del animal. El caballo de las domas argentinas tampoco merece ser maltratado para hacer más emocionante el espectáculo y destacar el valor del gaucho. El gaucho es valioso por ser gaucho, no por maltratar animales. Sería hermoso mantener el folclore, pero prohibir la doma "artística".
Graciela Guerschanik geguerschanik@express.com.ar