Viernes 06 de Marzo de 2009
"Lo penal tiene causas sociales. Estamos hablando de niños y jóvenes que tienen derechos vulnerados y por eso hay que añadirle una mirada social al hecho penal". La titular de la Dirección Provincial de Promoción de los Derechos del Menor y la Familia, Mónica Varetto, se refirió así a los casos de dos adolescentes detenidos ayer por el crimen de un motociclista y el de una anciana de 85 años, ambos hechos cometidos durante asaltos. Dos episodios que volvieron a poner en escena la problemática de los menores no punibles involucrados en casos penales.
Por tratarse de jóvenes inimputables en razón de su edad, la provincia intervino ayer a la par de la Justicia de Menores para disponer los pasos a seguir en el tratamiento de los dos adolescentes. Como son menores de 16 años "no pueden estar privados de su libertad, así estén acusados de un robo o de un homicidio", tal como indicó la funcionaria a LaCapital.
El debate se había instalado meses atrás tras el crimen del ingeniero Barrenechea en San Isidro, cuando la detención de dos menores llevó al gobernador Scioli a defender la baja en la edad de imputabilidad hasta los "12, 13 o 14 años", lo que vulnera acuerdos constitucionales.
Mientras esa posición centra el debate en la aplicación de pena a los jóvenes, otra corriente entiende que debe promulgarse una ley penal juvenil que respete los elementales derechos procesales de los jóvenes y además les permita responsabilizarse por lo ocurrido con sanciones más leves que a los adultos. Las garantías de los adolescentes son vulneradas por el actual sistema penal de menores, regido por una ley de la dictadura.
Dos casos, dos salidas. En medio de esa polémica, y mientras varios proyectos de ley se discuten en el Congreso nacional, en Rosario hubo ayer dos casos de jóvenes no punibles implicados en homicidios. Uno es el de Angel B. un chico discapacitado de 15 años conocido como Diu. Fue detenido bajo la acusación de haber asesinado, la medianoche del martes, a un jornalero de 27 años para robarle la moto. En este caso, la provincia dispuso que el joven quedara al cuidado de familiares paternos, aunque se lo sustrajo momentáneamente del cuidado de sus padres.
El otro caso es el de Lucas Ezequiel E., de la misma edad, quien confesó haber asesinado a Juana Amaya, una mujer de 85 años que fue hallada estrangulada en su casa (ver aparte). Aquí, en cambio, se dispuso su internación en un hogar.
En los dos casos, la intervención del área social de la provincia es simultánea a la de los jueces de Menores, que se ocupan de investigar los hechos y definir si los jóvenes tuvieron responsabilidad, aunque por tratarse de jóvenes no punibles no están facultados para imponerles penas.
Lo penal y lo social."Dividir lo penal de lo social es una línea de trabajo. Lo penal sólo circunscribe la acción al hecho. Pero estos actos vienen a denunciar el costado social de la problemática. Por eso creemos que se requieren políticas generales y trabajadas integralmente para niños y jóvenes, que tienen responsabilidad en los hechos que cometen pero también tienen derechos vulnerados. Estamos tratando de garantizar derechos y definir estrategias de abordaje", planteó Varetto, en sintonía con el paradigma que define la ley 26.061 de protección integral de los derechos de niños y jóvenes.
Así, en el caso de Angel B., se dispuso que fuera derivado con una familia ampliada. "Entendemos que es conveniente que esté con su familia. Este es un primer paso de una estrategia de abordaje. Se entrevistó a él, a su padre y a su madre y será necesaria una evaluación diagnóstica médica. Un menor de 16 años no puede estar privado de su libertad", indicó la funcionaria.
Varetto planteó que la familia del adolescente está "muy angustiada y preocupada por la situación". El chico es epiléptico y tiene una importante discapacidad mental. Se trata de un joven que "ha ido a la escuela y ha trabajado con sus papás. Hay una disposición de la familia a trabajar en forma conjunta".
En el caso de Lucas E., en cambio, la Dirección provincial dispuso que sea "alojado transitoriamente en un hogar por un par de días mientras se establece una estrategia clínica. El ha confesado y la familia está haciéndose cargo", expresó la funcionaria.
Bajo la lluvia
El crimen por el que fue detenido Angel D., de 15 años, ocurrió la lluviosa medianoche del martes. Daniel Zamoria, un jornalero de 27 años iba en su moto Zanella de 110 cc. e intentó eludir la emboscada de dos jóvenes en Felipe Moré y Pasco, quienes efectuaron un disparo que le atravesó el casco. Por el caso está prófugo un adolescente de 16 años, vecino de Angel.