Jueves 02 de Abril de 2009
Fue una tarde soleada de un día domingo cuando lo conocí, lo conocimos. Fue una sensación muy especial estrechar su mano y que él me devolviera una mirada sincera y respetuosa. Su voz firme y segura durante nuestro diálogo dejó palabras difíciles de olvidar, pero por sobre todas las cosas algo que nunca nos cansamos de decir: "Sólo con la participación de todos, cada uno desde su lugar, construiremos el país que deseamos y merecemos vivir". Seguramente en cada rincón de nuestro país y de fronteras lejanas se habrá derramado una lágrima por la desaparición física de este gran hombre de la democracia, de este hombre que fue capaz de devolver la libertad y esperanza a todo un país, que después de años de silencios y angustias nos hacía recuperar lo más valioso y digno que todos los hombres y mujeres del mundo nos merecemos y deseamos: "vivir en libertad". Se fue un grande en todo sentido, de esos que no abundan, de esos que con palabras simples y seguras saben transmitir y dejar un legado a millones de argentinos. Seguramente se irá pasando de generación en generación su legado y su pensamiento, y más aún su honestidad, su valentía y compromiso, no sólo como hombre de la política sino como un líder y estadista, procurando desde lo más profundo de su corazón ayudar a construir un país distinto, una sociedad más justa y solidaria. Raúl Alfonsín, aquellos que de una manera u otra decidimos aprender de tu militancia y trabajo, estaremos eternamente agradecidos. Y estoy seguro de que hasta los que nunca te entendieron y más aún aquellos que te criticaron sin razón hoy también estarán derramando una lágrima por tu partida. Se fue un grande, único, distinto. Ya te estamos extrañando. Por siempre estarás en el corazón y en la memoria de todos.
Andrés Acoroni
(Arroyo Seco)