Domingo 03 de Marzo de 2013
Estoy cansada de escuchar mentiras, de soportar llegar a mi lugar de trabajo esquivando mugre, viendo en qué lugar de la vereda es menos repugnante pisar, de ver como los “ocupas” del Centro Cultural San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dañan y ensucian las obras del patio, paredes, vereda, calle, pisos y vidrios. Nuestra sala utilizada para muestras de Plástica que da a calle Sarmiento, cuyos vidrios están completamente pintados con textos por más de elocuentes. Nuestro ingreso al edificio absolutamente estropeado. Les cuento cómo ingresamos al Cultural: O por calle Paraná, atravesando un largo tramo del subsuelo, o por la puertita que queda al lado de la sala de Sarmiento. Golpeamos la puerta y allí nos recibe el personal de seguridad, pasamos por la planta baja, saludamos a los compañeros de informes y vemos como está nuestro ingreso principal, el que da al patio: cerrado, con los vidrios pintados y entre espacio y espacio vemos las carpas de ellos. Con la compañera de informes nos saludamos y ya casi que ni hablamos del tema, hacemos gestos, encogemos los hombros y luego tomo el ascensor mientras ella se queda mirando el acampe detrás del vidrio. Este conflicto lleva años pero los que están ocupando la sala y los que están acampando no son los del comienzo. No mientan más. Los trabajadores del Cultural San Martín no sólo estamos bancando pacíficamente el acampe y la toma esperando que la Justicia de una vez por todas resuelva. Venimos bancando desde hace mucho que los del 6º anden descalzos, sucios, en el medio de congresos y distintas actividades, tomando un ascensor con baldes de orina, soportando que tiren excrementos en las escaleras y pisos, que estén higienizándose desnudos en los baños. Nuestros compañeros de mayordomía sufrieron mucho todo esto porque tienen que limpiar todo eso. También tenemos que bancar que nos invadan hasta en nuestras asambleas, que nos roben o se lleven cosas sin permiso. Que tengamos que suspender espectáculos porque hacen ruidos, con el perjuicio que significa. En este tiempo de acampe y toma, donde los que quedan arriba arrojan sus desechos (materia fecal) en bolsas que prolijamente caen sobre nuestra sala AB. Amo trabajar en el Centro Cultural San Martín, soy rosarina, y para mí entrar a trabajar en este espacio fue maravilloso, donde unas 350 familias dependen de este lugar, pero además los trabajadores del cultural amamos nuestro lugar de laburo. Cuántas veces nos quedamos más horas, cuántos trajeron herramientas de sus casas, cuántos hicieron tareas que no les correspondían. Estas personas nos están dejando sin trabajo, porque sin cursos, sin congresos, sin espectáculos y muestras qué hacemos. No iniciamos la programación 2013 por este conflicto. El año pasado asumió una nueva dirección y se programó durante todo el año y se abrió como se pudo la sala AB con espectáculos, y se inauguró la sala multipropósito y cine. La lucha de estos ocupas se basa en mentiras y nosotros, los trabajadores, estamos sufriendo por la falta de decisiones.
Verónica Sala
DNI. 20.173.265