Hallaron reveladoras esculturas en Chiapas
Las figuras, de tamaño natural, encarnan a prisioneros sacrificados en un templo.

Lunes 11 de Julio de 2011

Un grupo de arqueólogos mexicanos descubrió dos esculturas de piedra caliza de 1.300 años de antigüedad que retratan a guerreros mayas capturados en el sur del país y podrían ayudar a aclarar las alianzas y conflictos entre las ciudades mayas poco antes de que comenzara el declive de esa civilización.

Las esculturas, de tamaño natural, muestran a dos guerreros sentados con las piernas cruzadas y sus manos atadas en la espalda. Las piezas fueron encontradas en el sitio arqueológico de Toniná, en el sur de Chiapas, junto con dos marcadores del Juego de Pelota.

Las esculturas de 1,5 metro de alto tienen inscripciones jeroglíficas en sus taparrabos y en el pecho, las cuales dicen que los guerreros pertenecían a la ciudad de Copán, dijo el arqueólogo Juan Yadeun. A una de las dos figuras le falta la cabeza.

Yadeun agregó que el descubrimiento demuestra que los guerreros de Copan ayudaron a los de Palenque durante los 26 años de la guerra de esa ciudad contra Toniná.

"El hallazgo de los dos cautivos de Copán es evidencia física que corrobora la alianza que este último señorío tuvo con Palenque, para pelear en contra de Toniná", dijo Yadeun, quien supervisa el sitio de Toniná.

Yadeun dijo que del 688 al 714 D.C. Toniná y Palenque tuvieron varias batallas por el control de diversas cuencas acuíferas en la región que alimentaban el río Usumacinta, el cual marca la frontera entre México y Guatemala en la actualidad.

Muchos expertos han señalado los conflictos internos entre las ciudades de los estados mayas y la degradación ambiental como las posibles causas de la caída de la cultura maya a partir del año 820 D.C.

Una de las esculturas está completa y el guerrero tiene pedazos de tela en las orejas, en vez de las orejeras clásicas que portaban los guerreros, un elemento característico en las esculturas de los prisioneros. A la otra pieza le falta la cabeza, dijo Yadeun.

Las inscripciones en las esculturas también muestran que los guerreros cautivos fueron empleados como ofrendas, junto a fogatas e incienso, durante una celebración en el campo del juego alrededor del 695 D.C., dijo Yadeun.