Miércoles 30 de Septiembre de 2009
Un grupo de arqueólogos reveló ayer parte de las ruinas del extravagante salón de banquetes giratorio del emperador romano Nerón, un espacio circular que rotaba día y noche para imitar el movimiento de la Tierra e impresionar a sus invitados.
Forma parte del Palacio Dorado, una residencia espectacular construida en el siglo I después de Cristo, informó la arqueóloga Francoise Villedieu, directora del equipo. Nerón era famoso por su lujuria, derroches y depravación. Gobernó el imperio romano del 37 d.C. al 68 d.C.
Las excavaciones han revelado los cimientos del salón, con un diámetro superior a los 16 metros, que se posaba sobre un pilar de cuatro metros de ancho y cuatro mecanismos esféricos que posiblemente eran impulsados por un flujo constante de agua y hacían girar el mecanismo de la estructura que lo soportaba. l (AP)