Hallan muerto a un conocido asesor financiero porteño
La policía trata de esclarecer si Mariano Benedit fue asesinado o si se suicidó. Su desaparición había sido denunciada el martes.

Jueves 18 de Diciembre de 2014

El asesor financiero y eximio jugador de pato Mariano Benedit, cuyo paradero se desconocía desde el martes al mediodía, fue encontrado muerto ayer en la Costanera Sur de la ciudad de Buenos Aires, con un tiro en la cabeza y un arma en la mano, aunque la policía no descarta que se haya tratado de un homicidio y que la escena haya sido "montada".

Según confirmaron fuentes policiales, Benedit, de 31 años, fue hallado por un colectivero de la línea 4 que vio el cuerpo alrededor de las 15.30 y llamó a la policía.

Los investigadores analizaban con fuerza la hipótesis del homicidio ya que el joven tenía un arma calibre 9 milímetros en su mano derecha, y una herida mortal en el lado izquierdo de la cabeza.

El cuerpo fue hallado frente al Astillero Tandanor, en un descampado que da sobre la Avenida España, cerca de la fuente Las Nereidas, de Lola Mora, en las proximidades de una de las entradas a la Reserva Ecológica.

Según los resultados preliminares de la autopsia, la data de la muerte es de 24 horas antes al hallazgo del cuerpo.

El joven fue encontrado con el torso desnudo, con algunos golpes y al lado había una remera blanca, pero que no coincidiría con la que llevaba Benedit en el momento de salir de su casa.

Benedit fue identificado por la documentación encontrada y a determinadas características físicas, ya que el rostro quedó desfigurado debido al disparo que le provocó la muerte.

La policía busca la moto Honda Tornado de Benedit y analizaba las cámaras de seguridad del microcentro porteño para tratar de localizarla. Antes del hallazgo, la familia manejaba la hipótesis de un secuestro, pese a que no habían recibido ningún llamado extorsivo.

En momentos previos a la aparición del cuerpo, los investigadores analizaban las últimas comunicaciones que habría mantenido Benedit y se investigaba a su entorno, tanto familiar como laboral, porque se sospechaba de algún conflicto en sus actividades comerciales.

Benedit salió de su casa de Arenales al 1600, en el barrio porteño de Recoleta, rumbo a una reunión, el martes al mediodía, aunque su familia ignoraba con quién se iba a encontrar.

El asesor financiero era también un reconocido jugador de pato, la actividad ecuestre considerada como deporte nacional, y hace unas pocas semanas había tenido a su primer hijo.

Cuando salió de su casa, el joven habría llevado una mochila en la que había una notebook y dos celulares, los que por el momento no habían sido ubicados.

La denuncia fue presentada por Dolores Benedit, hermana del asesor y esposa de Huberto Roviralta, y quedó radicada en la comisaría primera de la Policía Federal bajo la caratula de "averiguación de paradero".

Luis Benedit, hermano de Mariano y titular de la Sociedad de Bolsa que pertenece a la familia, en la calle 25 de mayo al 500, en pleno centro porteño, había dicho que era "muy probable" que el joven fallecido llevara una gran suma de dinero en el momento en el que desapareció.

El hombre dijo que su hermano no estaba vinculado a la empresa de bolsa Benedit S.A. sino que desarrollaba su actividad en forma independiente, a pesar de que en la página de la firma figura como director y asesor comercial.

Miguel, otro de los hermanos del joven, también dijo que suponían que llevaba dinero, pero no sabían qué cantidad.

"El es muy inquieto, todo el día va de un lado para otro. No sabemos con quién se iba a juntar. Salió de acá y no sabemos para dónde", señaló Miguel, horas antes de la aparición sin vida de su hermano. Además aseguró que su hermano "no tenía una rutina fija" y que tampoco "tenía enemigos ni alguien que quisiera hacerle daño".

Un empleado de la usina contó que al lugar en el que apareció el cuerpo sólo se accede caminando.

Según las fuentes, los dos celulares del joven se habrían apagado el martes por la tarde.

Misiones: Se salvó por un pelo de que la matara un sicario

Una empleada de un hipermercado de Posadas denunció haber sido amenazada con un arma por un sujeto que luego de pedirle el documento de identidad y tras constatar que no era la persona que buscaba le dijo que se había salvado de que la matara.

El fallido golpe del asesino a sueldo se produjo en el estacionamiento del centro de compras ubicado junto a la Terminal de Omnibus de la capital misionera, donde la mujer, de 43 años, trabaja como repositora, dijeron fuentes policiales.

Cerca de las 12, la mujer caminó como todos los días hasta su auto, que estaba en el estacionamiento cubierto. Se subió al coche y, cuando iba a arrancar, una moto se le puso a la par de la ventanilla. Arriba iba un hombre con casco que le apoyó una pistola en el cuello.

Antes de disparar a quemarropa, el asesino le preguntó si era "la esposa de Raúl". Sorprendida, la víctima le dijo que no conocía a nadie con ese nombre, pero el sicario no se conformó con la respuesta y exigió a la mujer que le mostrara el documento. Apenas pudo corroborar que efectivamente se había equivocado de persona, el motociclista le dijo: "Ah, no sos vos, te salvaste que te haga boleta". Mientras le hablaba, nunca dejó de apoyarle el arma.

Tras exigirle que permaneciera en el interior del vehículo, el hombre guardó el arma en la cintura y escapó.

Apenas recibió la denuncia, el juez de Instrucción Marcelo Cardozo ordenó a la policía que corroborara si alguna de las empleadas del centro comercial o repositoras externas tienen como pareja o marido a una persona llamada Raúl, ya que tras el ataque frustrado esa mujer seguía corriendo peligro.

Para identificar al sospechoso, el juez Cardozo solicitó al centro comercial las imágenes de las cámaras de seguridad. En ellas buscará algún dato de la moto, ya que el sicario nunca se sacó el casco.

Fuentes policiales dijeron que no se descarta que se trata de alguno de los colombianos que están radicados en Posadas, donde se dedican a realizar préstamos usureros a pequeños comerciantes. Según explican fuentes que investigan a estas bandas, algunos de sus integrantes se dedicarían a arreglar cuentas con los clientes que dejan de pagar.